Jueves, 16 de agosto de 2018

La Chana Teatro se sumerge en Juan Rulfo

Espectáculo de narración oral basado en cuatro cuentos del autor mexicano
Jaime Santos (La Chana Teatro)

Se tiene o no se tiene. Jaime Santos (La Chana Teatro) es sin duda una de las figuras más destacadas y respetadas del teatro de nuestra ciudad. Basta preguntar por él a la gente del mundillo farandulero local para observar cómo cambia el gesto al hablar de La Chana, con qué veneración lo hacen. “Jaime es un primera división”, escuchas por ejemplo decir. Y una pista: el reconocimiento es unánime. Tan claro como lo es su especialidad más querida: el teatro de objetos (concepto muy repetido, pero no siempre bien entendido). En el teatro de objetos, Jaime emerge como una de las referencias nacionales; y puede que nos quedemos cortos. Anda ahora mismo sumergido en la preparación de su próximo gran estreno, “La Osadía”, recreación libre, en objetos, nada menos que de La Odisea de Homero. Será el sábado 18 de noviembre, en el Teatro Liceo: sin duda uno de los más grandes y esperados estrenos de lo que nos queda de año.

Pero antes de llegar ahí, quedémonos en el pequeño aperitivo que Jaime Santos va a dejarnos este sábado, 21 de octubre, en el Café Manolita a partir de las 22:30, con entrada libre hasta completarse el aforo. Se trata de ‘Rulfo’ “un espectáculo con el que el artista rinde homenaje a uno de sus autores de cabecera”. ¿Algo que ver con el teatro de objetos? Nada, en absoluto. Narración oral en estado puro. ¿Y por qué? Porque a Jaime le encanta la voz de Rulfo y entiende que la mejor forma de interpretarla escénicamente sea esta. Y seguramente, como es molesta costumbre en él, tenga razón: la mejor y tal vez la única.

Reproducimos un texto del propio Santos sobre la propuesta:

Pisando El Llano

Abordar “El Llano en llamas”, adentrarse en la literatura de Juan Rulfo, supone un viaje hacia las entrañas. Un camino por el que uno deambula descalzo, sin herramientas, sin aparejos ni bastones donde apoyarse, por un sendero de chinarros en el que cada paso provoca una herida.

Así hemos querido tomar estos textos, sin adorno alguno, masticando su verbo con una desnudez absoluta. No hay nada más que Rulfo, una silla y un hombre sentado dejando que fluya el dolor, manteniendo el equilibrio en un alambre de espinos.

Sólo voz, sólo palabra sin concesión.

No sólo a Jaime Santos le encanta la obra de Rulfo. Son legión los seguidores del escritor mexicano, la mayoría de paladar fino eso sí. Y probablemente todos ellos firmarían las palabras anteriores. Resulta difícil explicar cómo se puede haber aportado tanto a la literatura con apenas dos novelas (‘Pedro Páramo’ y ‘El gallo de oro’) y un libro de cuentos (‘El Llano en llamas’), del que Santos extrae los cuatro cuentos de su espectáculo. Cómo, con aparentemente tan poco, puede uno erigirse en una de las figuras máximas de las letras universales. Realismo mágico oscuro, que pisa un entorno rural indefinido, tortuoso y deprimente, sobre el que parece planear en todo momento la sombra de la muerte. La palabra que mejor describe lo que Rulfo trasmite es “dolor”: el mismo dolor que empapaba el proceso creativo y según parece fue el que lo terminó apartando de la escritura, tras esos tres únicos libros.

Se tiene o no se tiene. Juan Rulfo lo tenía. Jaime Santos lo tiene. El sábado se reúnen los dos para ofrecernos un espectáculo único que nadie debería perderse.