Viernes, 21 de febrero de 2020

El Paseo de la Chopera

Era un lugar de esparcimiento de muchos salmantinos, que en los días de calor acudían a sentarse bajo la sombra de sus árboles 
Así se llamaba este paraje situado a orillas del Tormes a los pies del barranco que se precipita de los altos de la Peña del Hierro, hoy más conocido como Cerro de San Vicente.
 
La Chopera era un lugar de esparcimiento de muchos salmantinos, que en los días de calor acudían a sentarse bajo la sombra de sus árboles, mayormente chopos, que eran los que más abundaban, de ahí su nombre, refrescarse en los chiringuitos que allí instalaban o darse un baño en las aguas no muy limpias y peligrosas del río.
 
Peligrosas porque en el Tormes siempre abundaron pozas con amenazadores remolinos, los fondos con abundante vegetación, sus aguas poco limpias por localizarse muy cercano, río abajo, de la zona de vertido de las aguas residuales de la ciudad. A pesar de todo ello este lugar fue sitio privilegiado para la celebre tradición salmantina del Lunes de Aguas.
 
En tiempo de verano se celebraban bailes, animados por los compases del organillo, paseos en barca, juegos tradicionales y una zona de columpios que, de pago y con forma de barca, era el rincón preferido de los encuentros entre parejas. 
 
Fue también lugar de trabajo para numerosas lavanderas que allí ejercían su labor o para pescadores que reparaban en su orilla las redes con las que faenaba en el Tormes. Las numerosas inundaciones ocasionadas por el gran caudal del río asolaron sus riberas, y sobre todo la Chopera, cuyos moradores fueron buscando otros lugares de ocio y entretenimiento.
 
Los mayores seguro que seguirán recordando el lugar, mientras que para los más jóvenes nunca existió.
 
Texto y fotografía: Salamanca en el ayer.
 

▪Paseo de la Chopera. Autor desconocido.