Martes, 16 de julio de 2019
Alba de Tormes al día

Los carmelitas completan la ornamentación artística de la iglesia de san Juan de la Cruz

ALBA DE TORMES | El templo sigue completando y ultimando su plan de restauración y acondicionamiento, que había comenzado en el año 2014
Lienzo del profeta Elías descansando bajo un árbol de retama

La iglesia de san Juan de la Cruz y santuario de la Virgen del Carmen sigue completando y ultimando su plan de restauración y acondicionamiento, que había comenzado en el año 2014 con el arreglo del tejado, el cambio de pavimento y la nueva instalación de luz eléctrica y pintura de todo el recinto. La iglesia, recién restaurada, fue inaugurada y abierta al público el 4 de octubre del 2014, sin embargo quedaron todavía pendientes aspectos de su ornamentación interna, en algunos caso se trata simplemente de la recuperación de algunos elementos decorativos que tenían que volver a su propio sitio.

Pinturas de la vida de San Juan de la Cruz

De esta manera ya están distribuidas a la largo de la nave de la iglesia la serie de pinturas de la vida de san Juan de la Cruz (seis en total) que fueron encargadas a la pintora Benita Sáenz de Tejada en el año 1927 con ocasión de la proclamación de San Juan de la Cruz como doctor de la Iglesia. La misma serie y en tamaño mayor se halla colocada también dentro los lóculos del claustro cuadrado o procesional, pinturas que en tantas ocasiones han salido reproducidas por TV y videos documentales. Toda esta serie sanjuanista fue encargada por el famoso P. Miguel de la Sagrada Familia (1865-1947) que tanto se ocupó por aquellos años de la mejora del convento albense.

El crucifijo del siglo XVII se sitúa en el crucero

Ahora ha sido cambiado de sitio el valioso Crucifijo del siglo XVII, situado en el centro del retablo mayor desde la adaptación de la iglesia a las nuevas normas litúrgicas (1972), mientras que ahora preside uno de los amplios lienzos del crucero (junto al altar de san José) pudiendo así ser contemplado en toda su grandeza y esplendor, pero acompañado al lado derecho de un viejo cuadro de la Virgen Dolorosa que en la antigua distribución de esta iglesia carmelitana, antes de la exclaustración (1837), tenía su altar propio. Es una valiosa escultura barroca de la mejor escuela castellana.

Un imponente cuadro del profeta Elías

En el otro sector del crucero, junto al altar de santa Teresa y encima de la puerta reglar que da acceso al claustro, ahora se ha colocado un impresionante lienzo del siglo XVII (posiblemente del entorno de Francisco Rizzi que tanta pintura tiene en la iglesia del sepulcro de santa Teresa), y que representa al profeta Elías descansando bajo un árbol de retama, recibiendo el consuelo y alimento de Dios, por mano de un ángel, en su camino hacia el Monte Horeb. Se inspira en el pasaje bíblico del I Libro de los Reyes (19, 3-7)  Es una representación muy potente y que ayuda a recordar los orígenes de la familia religiosa  del Carmelo en este Profeta bíblico al que considera  modelo y padre espiritual de su vida; pero la escena también conduce hacia el sacramento eucarístico, como anuncio y símbolo del mismo, en cuanto que Dios alimenta siempre a sus fieles. Este cuadro de tan grandes proporciones un tiempo ocupó la pared de la gran escalera interior del convento que subía del claustro a las celdas de los frailes. Pasó después al museo en donde no tenía un puesto adecuado de exposición por sus grandes dimensiones.

Santa Teresa de Jesús y Santa Teresa del Niño Jesús

Y, por último, recordar la presencia de cuatro lienzos de menores proporciones, todos ellos del siglo XX. Dos han sido colocados al lado de la imagen del Niño Jesús de Praga y que representan los encuentros respectivos de Santa Teresa de Jesús y Santa Teresa del Niño Jesús con Cristo niño. Mientras que en el espacio de las dos antiguas capillas laterales se han colocado otros dos lienzos con escenas infantiles de la vida de santa Teresa del Niño Jesús, la francesa, y que evocan su entrega y amor a los pobres (limosna) como también el amor entre hermanas. Ambas escenas, con bastante fidelidad y realismo, se sitúan en el jardín de la casa familiar de Lisieux, llamada esta mansión u hotelito de Los Buissonets y todavía existente.

Falta todavía por completar y devolver a la capilla de invierno o de la Orden Tercera del Carmen, toda la serie de pinturas sobre la Navidad y la infancia de Cristo, debidas al pintor salmantino L. Villalón, y de las que ya había hablado en un artículo Nacho Cotobal (L’Aceña, 2004, nº12, pp.15-17) . Una vez cambiados los bastidores que las sujetan, estaban con carcoma y en mal estado, volverán al mismo lugar y sitio para el que fueron pintados.