La “alborá” de las Águedas albercanas

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Las fiestas de invierno madrugan en La Alberca con la procesión de la Cofradía de las Águedas, que se ha anticipado al fin de semana. Es una de las tradiciones vivas más ricas pero menos conocidas en la provincia, que mantiene activo el ciclo festivo alrededor de San Blas, las Candelas, los Quintos y Águedas.

En La Alberca esta jornada de sábado ha vuelto a sonar el canto de la “alborá” a la Santa, costumbre que las mujeres conservan ataviadas de los típicos trajes serranos.Con fotografías del etnógrafo Paco Blanco y el texto del albercano José Luis Puerto, Salamanca RTV acerca a sus lectores esta interesante fiesta del municipio serrano, menos conocida pero rica en ritos y gestos.unnamed

La “alborá”

Las águedas fiesta de las mujeres, esta del 5 de febrero, que en La Alberca cuentan con una Cofradía propia, formada, además de las Cofrades, por tres Mayordomas y «la Abad», mujer también, aunque con el nombre del cargo en masculino. Por la mañana se celebra la misa, con procesión alrededor de la iglesia, en la que las mujeres llevan en andas la imagen de la santa, existente en el templo parroquial. Por la tarde, el rosario. Y tras el rosario, el baile en la plaza, con la gaita y el tamboril.Pero lo más destacable de esta fiesta, al igual que lo era de la de San Sebastián, que ya hemos visto, es el canto de la alborá a la Santa la noche de la víspera, una alborá religiosa, con paradas ante las casas del párroco, coadjutores, gobernador, alcalde y, claro está, ante la casa de «la Abad». Esta es la alborá de Santa Agueda: Agueda fue la primera de los mártires de Occidente, la iglesia, pues, la venera como singular y excelente.unnamed3Agueda resplandece entre doncellas, pues mereció el martirio y la palma y la corona de perfección. Agueda nació en Sicilia, en Catania fue criada y recibió el martirio y en el cielo fue coronada. Agueda, sol brillante, Quinciano mucho la persiguió para darle el martirio, ella por Cristo lo recibió. Para cortar sus pechos a aquesta rosa perseguía, ella, por darle gusto a Jesús, todo lo sufría.Mandáronle cortar los pechos y Agueda les contestó: -Córtenlos, no se detengan, que otros me dará el Señor. Agueda ha sido antorcha a la que Pedro visitó por sus muchas virtudes, luego de gloria la coronó. Agueda, virgen y mártir, de la que Cristo más eligió, el inhumano Quinciano fue el que más la martirizó. En Catania habitaba la santa mártir por el Señor y Quinciano la buscaba por que muriera por el gran Dios.Es tanto el poder que tiene aquesta santa con el Señor que todo lo que le pide se lo concede con justo amor. Quinciano riguroso a aquesta mártir perseguía para cortar sus pechos y ella por Cristo lo sufría. Abades y mayordomas y las cofrades que con fervor os sirven y os festejan, de Agueda esperan su protección. El Párroco de este pueblo que es eminente predicador explicará el martirio de Agueda ilustre en su sermón.Fotografías: Francisco Blanco (tomadas este sábado 1 de febrero)Texto: José Luis Puertounnamed1

Alborá de Santa Agueda

Agueda fue la primera de los mártires de Occidente, la iglesia, pues, la venera como singular y excelente.Agueda resplandece entre doncellas, pues mereció el martirio y la palma y la corona de perfección.Agueda nació en Sicilia, en Catania fue criada y recibió el martirio y en el cielo fue coronada.Agueda, sol brillante, Quinciano mucho la persiguió para darle el martirio, ella por Cristo lo recibió.Para cortar sus pechos a aquesta rosa perseguía, ella, por darle gusto a Jesús, todo lo sufría.Mandáronle cortar los pechos y Agueda les contestó: -Córtenlos, no se detengan, que otros me dará el Señor.Agueda ha sido antorcha a la que Pedro visitó por sus muchas virtudes, luego de gloria la coronó.Agueda, virgen y mártir, de la que Cristo más eligió, el inhumano Quinciano fue el que más la martirizó.En Catania habitaba la santa mártir por el Señor y Quinciano la buscaba por que muriera por el gran Dios.Es tanto el poder que tiene aquesta santa con el Señor que todo lo que le pide se lo concede con justo amor.Quinciano riguroso a aquesta mártir perseguía para cortar sus pechos y ella por Cristo lo sufría.Abades y mayordomas y las cofrades que con fervor os sirven y os festejan, de Agueda esperan su protección.El Párroco de este pueblo que es eminente predicador explicará el martirio de Agueda ilustre en su sermón.Y después de haber oído contar su historia completa le conservará por siempre la elocuencia que profesa.Pues muy digno de ello es el Señor que ahora visitamos, por lo cual aquí rendidas felicidad le deseamos.A los fieles Coadjutores que son ejemplo de humildad a Agueda le pedimos que les dé siempre felicidad.Don Angel, nuestro saludo reciba ahora con gran bondad y sus bellas cualidades sean premiadas con bienestar.Al Señor Don José Hoyos, que de este pueblo es Gobernador, Dios le dé salud y gracia y le conceda la salvación.A Don José Evaristo, que es Alcalde en esta ocasión, todas la damos las gracias por su gran fe y su religión.Aquí todas muy rendidas piden a Agueda con humildad sea feliz en su carrera Doña María Dolores Guzmán.Y que sus amados padres tengan completa satisfacción de ver a ella y a sus hermanos como desea su corazón.Anita Hoyos González, que es Abad en esta ocasión, a Santa Agueda festeja por la salud que le concedió.Antonia Mancebo Hoyos, que es mayordoma con gran fervor, a la Santa se encomienda con toda el alma y el corazón.A todos los de este pueblo, que siempre os han festejado, dadles frutos abundantes y el cielo eterno deseado.La Abad muy afligida a aquesta Santa se encomendó: le sanara sus pechos y Agueda al punto lo concedió.La Abad agradecida, Con mucho gusto y mayor placer, la sirve y la festeja en recompensa de tanto bien.A estas fieles servidoras, que la alborada os cantaron ya, dadles salud abundante y después gocen la eternidad (7).------------(1) Esta" alborá" está sacada de un cuaderno manuscrito de la mujer albercana Beatriz Mancebo (1874-1960), la tía "Triz".(2) Sebastián de COVARRUBIAS, Tesoro de la Lengua Castellana o Española, Edición de Martín de Riquer, Barcelona, 1987, pág. 479.(3) Sebastián de COVARRUBIAS, Op. cit., pág. 129.(4) Op. cit., pág. 129.(5) Op. cit., pág. 479.(6) Antonio BARES MARTIN, "Las Picas, una tradición", en el periódico EL ADELANTO, Salamanca, 6 de febrero de 1985, pág. 11.