Viernes, 22 de noviembre de 2019

La terrible situación de los presos de conciencia en Irán

Según un informe reciente de Amnistía Internacional, las autoridades iraníes están poniendo en peligro la vida de los presos políticos y de conciencia al negarles la debida atención médica. Esto, además de ser un acto de crueldad ya que puede provocar daños irreversibles, es ilegal, puesto que la atención médica a los presos es un derecho que aparece recogido en la propia legislación iraní, y también en el derecho internacional. “Cuando privar a un preso de atención médica es causa de dolor o sufrimiento graves y se hace intencionadamente, con fines como castigarlo, intimidarlo u obtener de él una ‘confesión’ forzada, constituye tortura”, asegura el director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

Sonia Castilla, activista por los Derechos Humanos.

En el informe, titulado “La salud secuestrada: negación cruel de cuidados médicos en las cárceles de Irán” (Health taken hostage: Curel denial of medical care in Iran’s prisons), se afirma que la Fiscalía iraní, que tiene la potestad de tomar las decisiones relacionadas con permisos carcelarios por motivos médicos, se ha negado a autorizar traslados a hospitales de ciertos presos en contraposición incluso a la opinión de los médicos. Además, los funcionarios de las prisiones no ayudan, ya que en muchos casos son los responsables de torturas, negándoles la medicación asignada y siendo cómplices de los abusos, según aseguran algunos de los ex presidiarios entrevistados por la organización.

    En el caso de las mujeres, la tortura es aún mayor. En la mayoría de las cárceles todo el equipo médico está formado por hombres, lo que hace que las propias presas crean que no es apropiado que ellos les presten cierta atención médica; además de estar expuestas a acoso e insultos sexuales por no cumplir la normativa relativa al uso del velo.

    Amnistía Internacional ha entrevistado a unos 18 ex presidiarios a los que se les negó la debida atención médica. Algunos de ellos explican que las autoridades carcelarias no accedían a trasladarlos a un hospital, y los médicos de la institución simplemente les recetaban medicamentos para tratar de aliviar el dolor sin ni siquiera examinarles.

   Como medio para manifestar su queja contra el sistema de atención, varios presos optaron por declarar una huelga de hambre. En algunos casos, las autoridades cedieron proporcionándoles la atención necesaria que en unos meses sería interrumpida. En otros, las autoridades tomaron represalias por “difundir propaganda contra el sistema”.

    Desde Amnistía Internacional pedimos el cumplimiento del derecho internacional y la propia legislación iraní, considerando que es una violación muy grave de los Derechos Humanos. Así mismo, se exige la investigación de los fiscales y todos aquellos que han permitido semejante tortura a presos políticos.