Domingo, 19 de agosto de 2018

El trato a las plantas “salmantinas”. La Glorieta de Vettones y Vacceos.

La foto muestra a la izquierda lo que nos ocupa, desgraciadamente no tengo nada mejor antes de las obras que comento. Frente al banco podemos observar la iluminación del espacio peatonal, a ras de suelo, en cambio en la carretera vemos altas farolas,

Todo parece indicar que cuando se realiza una obra en la vía pública que no sea la urbanización de la misma, finalizada esta se debe volver a la situación anterior. Por ejemplo, si se hace una zanja en un jardín es de suponer que se debe tapar y replantar en superficie. Supongo que las obras en espacios ajardinados son más baratas que en espacios urbanizados, reponer cemento y baldosas (o asfalto) debe ser más caro que reponer una planta.

Hace unos meses en la Glorieta de Vettones y Vacceos, junto al muro que hay debajo del colegio Alfonso X El Sabio, se abrió una zanja a la izquierda de la foto superior, detrás del banco y por lo tanto fuera de la acera. En esa zona, no tengo ninguna foto clara donde se pueda apreciar, el Ayuntamiento hace años plantó un seto ocupando todo el espacio verde y dotado de riego, sobre el que no voy a valorar su estética, desde la Avenida de Juan de Austria hasta la glorieta de Virgen de Loreto que lógicamente se fue desarrollando. Durante esa obra fue arrasado sin piedad, como se puede apreciar en otras fotos que acompañan este texto, y no se ha vuelto a reponer.

A principos de Noviembre de 2016 la obra había finalizado, quedando en este estado.

Sé que esto no deja de ser una tonta minucia, pero ejemplifica bien cómo se gestionan los espacios verdes por quienes nos gobiernan desde hace años. Las plantas, en especial los odiados árboles, tienen un coste económico, supongo que sin competencia comparado a otras cosas, pero sobre todo necesitan tiempo para llegar a ser algo. Para dar sombra en una ciudad con amplios y calurosos veranos, los árboles necesitan años para conseguir un porte mínimo. Si queremos embellecer adefesios como el muro que nos ocupa, las plantas precisan años para conseguirlo. Por no olvidar su ayuda frente a la contaminación, mayor cuando más adultos sean los ejemplares. Pero si se trata a estos seres vivos como mobiliario urbano al estilo salmantino, no hay problema en eliminarlos y plantarlos de nuevo, aunque tarden años en recuperar unas dimensiones mínimamente adecuadas.

Estado de la zona antes de la primavera, se había maquillado pero sin replantar nada.

Porque las plantas son muebles de quita y pon, lo vemos con frecuencia en nuestra ciudad. Sin rubor se cortan árboles cuyo ciclo de vida (¿?) ha terminado, y se insiste que se plantaran más para compensar. Claro que hay magníficos ejemplos de cómo se mantienen después, en la ladera del Arroyo del Zurguén se han plantado cientos de árboles y hoy prácticamente no hay ninguno. No importa que tarden años en ser verdaderamente útiles. Aunque esta forma de hacer las cosas no es exclusiva de nuestro querido Ayuntamiento, también se está utilizado por los arboricidas que arrasan con centenarias encinas para extraer durante pocos años el contaminante uranio en Retortillo.

Estado actual , con las primeras amapolas del año.

No sé a qué esperan para reponer lo destruido durante esas obras y embellecer ese muro. Bien es cierto que el espacio ha sido colonizado de forma natural por especies propias de nuestro territorio, que solemos llamar malas hierbas y que no consumen tanta agua como las habituales foráneas. Quizás no sería mala idea aprovechar para hacer algo mejor que lo que había antes, como poner una pantalla de árboles delante del muro, en realidad en toda esta Glorieta se podrían plantar muchos árboles para hacerla más atractiva (en algunos casos reponer los que existían y han desparecido).

De paso se puede acabar con la iluminación peatonal a ras de suelo cuyo sentido se me escapa, pero que convierte en lúgubres esos espacios. Si existe algún motivo estético para esto, sugiero que se pongan a ras de suelo también la iluminación de la carretera y no en farolas de 12 metros de altura. Los peatones también tenemos derecho a ver por dónde vamos y que por la noche nuestro camino parezca más seguro.