Domingo, 19 de agosto de 2018

El puentecillo de Arroyo de Santo Domingo, una “apuesta por la movilidad sostenible”.

Paso con relativa frecuencia por el entorno del puente sobre la calle del Arroyo de Santo Domingo, frente a la fachada del convento de San Esteban y lógicamente vinculado históricamente a este. Siempre me entra la misma duda, si utilizar la lógica y continuar por el camino más cómodo y sencillo para cualquiera que se desplace habitualmente caminando, o seguir la lógica municipal de cuanto más complicado para el peatón mejor.

Es indudable que es un punto problemático, no creo que el ancho de su luz supere los 4’50 metros. Esto lo puede hacer peligroso para los peatones, dado que también pasan vehículos, y por ello hace años que el Ayuntamiento del PP decidió de aquella manera dedicarlo sólo para vehículos. Una decisión más de esas en las que prima el 23% de los viajes sobre la mayoría, aunque aquí justo es reconocer que habría que sumar al transporte público. Pero la alternativa peatonal a este punto es demasiado problemática para haber cerrado, aparentemente, de esta manera el problema: unas escaleras y dos rampas o cuestas pronunciadas.

La alternativa aquí son las escaleras junto al puente o la pronunciada rampa de la izquierda. Además, no hay rastro de paso de peatones por donde cruzan esas chicas, y es la única posibilidad.

La solución es complicada, pero la mayoría de quienes circulan peatonalmente entre Arroyo de Santo Domingo y Gran Vía (o al revés) utilizan el paso bajo el puente a pesar de los obstáculos colocados, además de la señal prohibitoria hay unos altos bordillos que supuestamente enmarcan jardines. Pero todo parece indicar que esta solución es mala, y la alternativa es peor. No sé si con este comentario lo que logro al final es que vallen el puente para impedir el trasiego peatonal, recurso ya utilizado para “resolver” los atropellos en la Avenida de Portugal (eliminar pasos de peatones y vallar algunos puntos), lo que no impide que se mantenga el problema.

Por este lado , este es el camino más cómodo como alternativa al paso del puente que está al  fondo a la derecha. Recordemos que la cuesta junto a las Dueñas tiene su pendiente.

Creo que se necesita estudiar mejor y con más calma la solución. Me inclino por permitir la “convivencia” entre peatones y vehículos, que serían muchos menos si sólo se utilizara por el transporte público tal y como propone el Plan de Movilidad. Por supuesto limitando (incluso físicamente) la velocidad de los vehículos en ese punto a no más de 20 km/h., manteniendo las aceras a pesar de su estrechez junto a una calzada de anchura más estricta, acompañado de la necesaria señalización para llamar la atención. No son más de 7 metros de recorrido. Claro que seguramente no resolveremos los problemas de quienes tienen que utilizar una silla de ruedas o simplemente un cochecito de niños, las aceras seguirán siendo muy justas.

Pero insisto en la necesidad de enfrentar mejor el problema que la solución actual de ojos cerrados. Parece que se confía más que en caso de atropello la culpa sea del peatón que tiene prohíbo el paso, como indican las señales R-116 situadas en ambos lados del puente, y ya está, que en impedir de forma efectiva esa posibilidad. Y a todas luces queda claro con sólo unos minutos de observación del lugar que la actual solución no es la adecuada.

Aprovechando, ¿nadie puede arreglar las escaleras junto a la entrada al Claustro de las Dueñas?. Desde hace demasiado tiempo hay varias losas movidas, algo que puede resultar peligroso para quien camina. Y el supuesto paso de peatones para cruzar la calle San Buenaventura en su encuentro con Arroyo de Santo Domingo, frente a las escaleras, ni se ve ni tiene señalización vertical, y si esto ocurre porque no hay paso ¿cuál es la alternativa?, y espero que no respondan con el Código. Y por último, creo que el semáforo de la Gran Vía junto a Marquesa de Almarza sobra, con levantar el paso a la altura de la acera para que el coche tenga que reducir de verdad la velocidad hubiera bastado. Hemos ganado un exasperante semáforo más con pulsador que incita a no respetarlo debido a las esperas, muy imaginativo nuestro Ayuntamiento buscando soluciones.