Sábado, 18 de agosto de 2018

Un vistazo a la “Memoria” de la Policía Local.

Los datos aportados por la nota de prensa municipal sobre lo ocurrido en la ciudad de Salamanca a la hora de viajar por ella en 2016, hablan de un cierto descenso en el número de accidentes pero un repunte en cuanto a lesionados y atropellos. Vistos los datos desde 1999, año a partir del cual tengo datos más o menos completos, se observa un inicio con cifras más reducidas, creciendo hasta doblarse entre los años 2006 a 2009, para iniciar luego un lento descenso que se acelera un poquito a partir de 2014.

Con respecto a las víctimas, personas que sufren algún tipo de lesión incluyendo fallecidos, el comportamiento es un poco distinto. El máximo llegó en 2005, para seguir luego un lento descenso, más bien se asemeja a un cierto estancamiento, a partir de 2009. Baja de forma importante en 2015, pero vuelve a repuntar en 2016. Desde 2002 siempre ha estado muy por encima de las 500 víctimas. Los fallecidos oscilan entre los 7 de 2001 y 2004, hasta el 0 de 2015 (que parece nos supuso un premio). Si vemos los datos más pormenorizados, con el hueco de 2003 del que no he conseguido averiguar cómo se distribuyen las víctimas, se puede concluir que los lesionados graves afortunadamente van descendiendo, con altibajos claro.

Con los atropellos no parece que se esté acertando tanto con la ¿política municipal de tráfico?. Desde 2007 estamos siempre por encima de los 120, y muy cerca de esa cifra en cuanto a los lesionados excepto en un par de años que quedan por debajo. Y los fallecidos cada año son peatones en su mayoría. En realidad si miramos más hacia atrás, tengo datos de lesionados desde 1996, el comportamiento es parecido desde ese año, salvo el notable repunte de 2001 a 2005. Diría que estamos en una preocupante estabilidad en cuanto a accidentes por atropello, que cuestionan las medidas que se han tomado últimamente para corregirlo (como eliminar pasos de peatones, por ejemplo).

Es posible que se pueda discutir la importancia de las cifras, respecto al total de la población, pero a mi entender todas son demasiadas y evitables. Normalmente son consecuencias de decisiones humanas erróneas contraviniendo las normas de las que nos hemos dotado para convivir de forma adecuada y segura. Pero también de inadecuadas decisiones de diseño de la calle, e incluso errores de las propias normas, como la velocidad máxima permitida, la ubicación de pasos de peatones, dimensiones de las calzadas, etc.

Si los datos los contemplamos por cada 1000 habitantes, para introducir el factor corrector del descenso continuado de población en nuestra ciudad y su correspondiente envejecimiento, podemos ver que el comportamiento de la accidentabilidad global es parecido al de las víctimas, denotando un cierto descenso entre los años 2009 a 2013, con el repunte del pasado año. En cambio en los atropellos refuerzan la idea del estancamiento, no se sube mucho pero tampoco se baja.

Visto todo esto diría que el Ayuntamiento, junto con toda la sociedad salmantina, se debería tomar muy en serio de una vez tomar medidas para acabar con los accidentes de tráfico en la ciudad. Para hacerla más segura de verdad para todos, para conseguir que las pocas niñas y niños que residen en ella puedan volver a jugar en nuestras calles (¿verdad que resulta difícil verlos salvo en los barrios más nuevos?). Y partiendo de la realidad de las cifras, en Salamanca se viaja caminando (60,5% del total). Y para los del Barrio del Oeste, también se compra caminando (el 14% del total de viajes, más del 80% de ellos caminando).