Pedagogías musicales: Waldorf

Durante toda nuestra evolución se ha repetido en incontables ocasiones la importancia de la música para el ser humano y más aún la importancia que tiene en la educación.

En el siglo XX muchos pedagogos han pensado en esto y han ideado programas específicos para introducir la educación musical como pilar imprescindible para el desarrollo de las personas.

Existen diferentes pedagogías musicales y voy a tratar de explicar las características de algunas de ellas en sucesivos artículos.

Hoy voy a tratar una pedagogía que, aunque no es de las más conocidas, parece que vuelve a rescatarse en algunos colegios. La pedagogía Waldorf.

En 1979 se implanta en España y se crea el primer centro en las Rozas: la Escuela Libre Micael. Esta pedagogía se basa en la búsqueda de la individualidad del espíritu, del alma, y del cuerpo, diferenciando tres etapas de desarrollo, de acuerdo a la filosofía del austríaco Rudolf Steiner (1861-1925).

La música es la piedra angular de esta pedagogía. La práctica musical (cantar, tocar instrumentos, formar parte de la orquesta, el estudio de la teoría musical y asistir a conciertos), es algo indispensable para los centros que se rigen por esta metodología.

Su objetivo es guiar y acompañar al alumno en su proceso evolutivo, haciendo que la música se convierta en un arte educativo.

A diferencia de otras, la pedagogía Waldorf hace un uso mayor de instrumentos de la más diversa índole, como la lira y la flauta pentatónica hasta los 8 años, la flauta dulce, la flauta tenor y los instrumentos de percusión para edades más avanzadas y los grupos de alumnos adolescentes se instruyen en instrumentos propios de la orquesta, de la que pasarán a formar parte. El canto es una disciplina que está presente en todas las edades.

La música, en estos centros, se enseña teniendo en cuenta la evolución corporal, anímica y espiritual del alumno y sitúa al intérprete en la delgada línea entre lo intangible y lo sensible, haciéndole partícipe de una auténtica experiencia espiritual.

La pedagogía Waldorf se imparte en unas 3.000 escuelas de más de 90 países. Está apoyada y promovida por la Unesco, y por gobiernos como los de Irlanda, Australia, Alemania o Israel.