Lunes, 18 de febrero de 2019

“Mi empeño ha sido recuperar la memoria de los perdedores y la de los soñadores…”

Charo Ruano entrevista a este autor que participará este  viernes en un encuentro literario en la Casa de las Conchas
José Manuel de la Huerga, escritor

Decir José Manuel de la Huerga es decir literatura en estado puro, literatura que escribe, que enseña, que lee, que vive, que sueña…Él mismo lo confesaba en una reciente entrevista: “Yo vivo de la literatura: me levanto temprano, con un libro en la mano. Voy a mis clases, con otro que leo con mis alumnos. Por la tarde escribo, leo. De vez en cuando participo en clubes de lectura o talleres de escritura. Siempre tengo en la cabeza algún proyecto: ahora un diario de clase que comenzaré a escribir con el nuevo curso. Vivo en la literatura, de la mañana a la noche. ¿Qué podemos añadir? Que es un escritor excelente, riguroso, concienzudo, que le gustan las revoluciones y que será un placer tenerle el próximo viernes 18 en La Casa de las Conchas, junto a Pilar Salamanca y Manu Espada, para hablar de Las fronteras de la literatura

.- Para los no iniciados quién es José Manuel de la Huerga?

Un escritor que empezó a escribir para no olvidar. Mi empeño ha sido recuperar la memoria afectiva, familiar, la de los perdedores y la de los soñadores. No entiendo la diferencia tradicional entre géneros literarios, cómoda para libros de texto y para la historia crítica de clichés. Por eso en mis novelas hay poemas y reflexión. Y en mis libros de poemas, narración.

- ¿Cómo comenzó en esto de la escritura?

La señorita Gislena, exótica profesora de 2º de EGB, de procedencia filipina, nos pidió un poema en clase. No sé cómo lo intuí, digo, lo del ritmo y la rima, pero con siete años lo llevaba dentro. Y brotó de manera muy natural y autónoma. Salió un poema de clara vocación narrativa y surrealista: “El grillo estaba en su jaula/ comiéndose un tomatito,/ pero llegó el lobo/ y se lo zampó todito.” La señorita Gislena me pidió que saliera y lo escribiera en la pizarra; muchos de mis compañeros me aplaudieron, pero unos cuantos empezaron a rumorear y a decir entre dientes que era imposible que yo solo hubiera escrito eso.

.- Y su proceso a la hora de escribir, cómo se planifica con antelación, se deja llevar, hay un largo proceso de documentación… o todo depende de lo que traiga entre manos.

Cada obra tiene un proceso distinto. Me niego a decir que tengo un método. Cada obra tiene su proceso irrepetible, Yo digo que cuando acaba el larguísimo trabajo de escritura y sucesivas rescrituras, rompo el molde. (Puede que sea una ilusión, porque contradictoriamente también soy de los que piensan que siempre estamos rescribiendo la misma obra.) Para Pasos en la piedra, que es mi obra más documentada y proyectada, estuve durante varios meses haciendo esquemas, y guiones casi de cine, con escenas, horarios, cruces de personajes… método que nunca antes había llevado a cabo. Pero seguro que la siguiente tendrá otro método. Las anteriores a Pasos eran más intuitivas. Por ejemplo para Apuntes de medicina interna escribí un diario donde el narrador dialogaba con el protagonista y los demás personajes…

.- Si le pregunto por sus maestros

Muchos, variados, incluso incompatibles entre ellos: Chejov, Kafka, Blixen, Cervantes, Rulfo, Truman Capote, el anónimo autor del Lazarillo… y poetas, Valente, Claudio Rodríguez, Basho, Juan de la Cruz, Handke, Rimbaud, Vallejo, Lorca, Neruda, Francisco Pino...

.- Y por sus lecturas habituales.

Tengo abiertos varios libros a la vez, procuro llevar a la par poesía, narrativa y ensayo. Este verano leí conjuntamente ensayos de George Steiner, cuentos de Miguel Torga y poesía de José García Alonso, en dos escenarios naturales para mí entrañables como son el lago de Sanabria y la playa de Oyambre, en Cantabria, y hubo momentos de una plenitud tal que habría deseado detener el tiempo.

.- Pasos en la Piedra, cinco días, concretamente los que van desde el Miércoles Santo al Domingo de Resurrección. 1977, el mismo año en el que se legalizó el Partido Comunista de España (PCE). Una ciudad de provincias (Barrio de Piedra) que podría ser Valladolid  y una docena de personajes bastante perdidos…

No es Valladolid, ni tampoco Zamora, ni Salamanca… aunque tiene mucho de cada una de ellas, si te fijas en el plano. Son todas pequeñas ciudades de piedra, con historia centenaria en sus muros, y asomadas al curso de un río que las limpia de ciertos miasmas mentales. Los personajes están perdidos, y lo seguirán estando, pero su actitud es de continua búsqueda. Al contrario que los personajes que están en posición de dominio, de control, los jóvenes, poetas, locos, artistas, soñadores, buscan y no se cansan de buscar. En el 77 había tantas ganas, en unos pocos, sí, pero que fueron extendiendo sus ansias, tantas ganas, digo, de respirar profundamente otro aire… Por eso esos personajes un tanto desnortados me cautivaron: tenían en sus manos, sin saberlo, el poder de transformar el mundo, de contar la historia trillada, de dos mil años de duración, de otra manera distinta.

.- Pero, ¿ cómo nació?, ¿ cuál fue el germen de Pasos en la piedra?

Mi memoria de niño de 10 años que vio el Viernes Santo de 1977 en el programa de La Clave de José Luis Balbín el “Evangelio según San Mateo “ de Pier Paolo Pasolini, un comunista homosexual, que al decir de muchos ha hecho la mejor historia de la pasión de Cristo de toda la cinematografía. Mi madre no entendió gran cosa, yo tampoco. Pero luego volví, había algo que me pedía regresar. Era la rebeldía, el deseo de recuperar para los distintos otra manera de contar la historia oficial, el anhelo de arrebatarle a la jerarquía el monopolio de una historia contada sólo desde un punto de vista.

.- Los personajes de su novela se mueven desde las dos zonas retratadas en Barrio de Piedra, separadas por el río. Los estudiantes universitarios Germán Ojeda y Peter Gesteine, habitantes de la zona pudiente de Barrio de Piedra, allí donde las costumbres se respetan con rigor; al otro lado del río los soñadores, los que creen aún en utopías, los que quieren cambiar las normas.

Sí, has hecho una lectura dialéctica de la novela. Pero no es menos cierto que los personajes de ambos lados se interfieren, interactúan, y son conscientes de que ellos solos, por sí mismos, no tiene  toda la verdad. Se necesitan los de un lado y los del otro. Los de cada lado tiene algo que solo existe en contraste y pugna con los de enfrente.

.- En la novela se mueven bastantes personajes, muy dispares, que se cruzan, que interactúan,  cual fue el más difícil, el que más le costó sacar adelante

Probablemente el poeta Claudio Pino, un poeta zen, que intenta aportar otra visión trascendente de aceptación de los ciclos de la naturaleza y de la vida, lejana al concepto occidental de purgación de la culpa, de expiación de los pecados, que actúa como contrapeso de toda la teología cristiana que lógicamente impregna las calles, paisaje y paisanaje de Barrio de Piedra.

-“En este libro hay mucho de mi infancia, de mi adolescencia y de mi madurez. Están mis vivencias, mis lecturas, mi forma de entender el amor, la naturaleza, la política”, ha dicho en alguna entrevista.

Sí, creo que es mi obra más ambiciosa, la más sopesada, donde he echado todo lo que sabía y sentía acerca de las grandes preguntas. Por lo mismo, espero dentro de unos años sentir que la obra es matizable. N soy nada complaciente.

.-Y de fondo, la legalización del PC. No puede negar que le gustan las revoluciones…, se nota al leerlo.

Soy abrileño, ariano, y como dice T.S.Eliot “abril es el mes más cruel”. También pienso que después de toda revolución, con sus excesos, terribles y trágicos en gran medida a veces, viene un tiempo de asentamiento de esos cambios, de esas apuestas a ciegas. Y el deseo de revisar, de distanciarse, de todo sectarismo y maximalismo. La revolución de los claveles portuguesa y la legalización del PCE no dejaron una gota de sangre en el momento, aceptaron y transigieron, negociaron, aunque luego pudieron quedarse viejas. Pero en su momento fueron la vanguardia de los sueños colectivos.

.- De Apuntes de medicina interna y SolitarioS (reconozco que este también me pareció arriesgado)  a Pasos en la piedra yo creo que ha dado un gran salto, que ha arriesgado mucho más, que se ha lanzado al vacío de alguna manera, ¿está satisfecho?

Soy un permanente insatisfecho. Los perpetuos buscadores de peces de oro, es lo que tenemos. No me conformo. Cada obra es un modelo, el creador debe saltar, sin saber dónde va a caer. Desconfío de los escritores profesionales, cómodos, que obtienen un éxito con una fórmula magistral (por ejemplo una novela histórica o policiaca, o de terror) y pretenden perpetuarse en ese modelo, por miedo, por comodidad…

En ese sentido me siento más vinculado con el trabajo siempre en los límites de los sistemas (sociológicos, lingüísticos, culturales…) de los poetas, a los que no les importa arriesgar porque lo único que se juegan es ser fieles a su vocación.

JOSÉ MANUEL DE LA HUERGA (Audanzas del Valle, León, 1967)

Ha levantado un territorio narrativo propio desde Conjúrote, triste Plutón (1992) hasta SolitarioS (Menoscuarto, 2013), libro donde surge Barrio de Piedra, lugar imaginario que adquiere aún más relieve en su última novela, Pasos en la piedra (2016).

Toda su obra narrativa y poética recrea espacios de la memoria, como en el volumen de relatos Historias del lector (1999), la novela Este cuaderno azul (2000, Premio Ciudad de Móstoles) o el poemario La casa del poema (2005). No obstante, el arte y la música llegan a adquirir gran protagonismo en La vida con David (2003) y en Leipzig sobre Leipzig (2005, Premio Fray Luis de León de Creación Literaria), al igual que la evocación del mar en su exitosa novela Apuntes de medicina interna (Menoscuarto Ediciones, 2011), Premio Miguel Delibes de Narrativa.

José Manuel de la Huerga ejerce como profesor de Literatura en un instituto de Valladolid, ciudad donde vive desde hace décadas. Compagina su labor literaria con la colaboración en prensa escrita y digital, así como la participación en foros de crítica y creación literaria, y talleres de lectura y escritura creativa.