Lunes, 9 de diciembre de 2019

A más delincuencia, más derechos

A mí me da la impresión, y mucho me temo que sea una impresión muy generalizada en nuestra sociedad, de que cuanto más sinvergüenza, más ladrón, más chorizo, más violento, menos se respeten las leyes, menos se respete la libertad y la vida del prójimo, más derechos se tiene.

Cualquier cantamañanas que se manifieste en contra de lo que represente la legalidad, la autoridad, ya sea política, religiosa, social… e incluso intelectual, está amparado de todo tipo de derechos. Puede insultar, agredir, impedir la entrada de un conferenciante a un salón de actos, aunque sea en el “templo del saber” y un largo etcétera de desmanes, con total impunidad, alegando que están haciendo uso de su libertad de expresión. Libertad de expresión avalada por algunos dirigentes políticos que llegan a decir que se sienten orgullosos de jóvenes que actúan de esa manera.

Pero, qué hubiera pasado, me pregunto yo, si a ese grupo de individuos anónimos, que insultaron, agredieron e impidieron el paso a Felipe González, para pronunciar una conferencia, se les hubiera opuesto otro grupo que, haciendo uso de esa misma libertad de expresión, pensara que el ex presidente tenía derecho a manifestarse. Porque, digo yo, que si ellos tienen derecho a manifestarse en contra, otros tendrán derecho a manifestarse a favor. Es decir que otros tendrán derecho a impedirles a ellos que hicieran lo que hicieron.

El dirigente de podemos que manifestó su orgullo por la actitud de esos jóvenes ¿también se sentiría orgulloso de estos otros, aunque todo terminara en una batalla campal? ¿Es esa su manera de entender la democracia, es así como ellos entienden que deben defenderse las ideas? ¿O es que democracia es defender, a capa y espada, las ideas en las que yo creo y el resto hay que combatirlas y eliminarlas a cualquier precio?

Tal vez lo que quieren es tener un rebaño de borregos demócratas e intolerantes, que actúen a su mandato, sin capacidad de reflexionar, sin ideas propias (ya les dirán ellos en qué y cómo tiene que pensar). Tal vez les interese los jóvenes mermados de luces y que actúen guiados por la voz de su amo. Porque esa gente, no mostraron tener unas entendederas muy ajustadas a su supuesto estatus universitario. Por una parte, actuaron con la cara tapada, lo que da a entender que se avergonzaban de su actitud, porque de lo contrario no acudirían de esa guisa a una manifestación. Es de personas de bien, mostrar el rostro y ser responsable de sus actos.

Por otra parte, esa actitud, tiene todas las características propias de una dictadura. No permiten más ideas que la suyas, todas las demás están equivocadas, por lo que hay que eliminarlas e impedir la libertad de expresión, para que sólo se oiga una voz, la suya.

Pero, no es que opinen o se manifiesten en contra de una persona, o de su política, o de su forma de actuar, que eso sí entra en el juego democrático, es que lo hacen con violencia, es que, al otro, se le impide dar su opinión, se le elimina la palabra.

Sería interesante saber quién es el ideólogo que alumbra este tipo de actuaciones (aunque puede estar en la mente de todos), porque esos individuos, debido a su menguada capacidad de raciocinio, son incapaces de actuar por cuenta propia. Tiene que haber alguien que les ha aleccionado y les ha marcado las pautas a seguir y ellos sin cuestionarse nada (¿para qué?) se han presentado y actuado tal y como la voz de su amo les ha indicado.

Por muy profesor de universidad que sea quien dice que esos chicos son los verdaderos demócratas, a mí no me convence.

Mucho me temo que tendremos que echar la vista atrás y ver en qué lugar del camino se nos ha perdido la democracia.