Sábado, 21 de septiembre de 2019

Sentimiento

“Se dice de todos los fenómenos afectivos; es decir, de todos los placeres y penas que nacen inmediatamente de un fenómeno intelectual o de actividad”.

Y de esta definición del Diccionario Enciclopédico Abreviado, yo me quedo en este caso con: “Placeres, penas y actividad” en la exposición que haré a continuación. Eso sí, sin especificar cuál de las tres me afecta más y sin orden cronológico. Las tres son para mí importantes, mucho. Ahí lo dejo…

“A veces me pregunto qué clase de hombre habría sido yo si desde mi infancia no hubiera conocido la caza deportiva. Probablemente, distinto. Con seguridad, menos humano… esto lo dijo en su día alguien y yo lo hago mío. “Creo que no hace falta recordar que, a partir del momento en que la caza dejó de ser para el hombre una manera de asegurarse la comida y se convirtió en un deporte, en un medio de mejorarse a sí mismo; no pueden ni deben permitirse nada, que no esté sujeto a la Ley y al buen hacer”… Esto, también a rajatabla; lo hago mío.

Hoy día 23 de octubre comienza la caza menor en nuestra provincia de Salamanca. Y afortunadamente yo estaré a mis 82 años de edad, en ella. Singladura que comencé a los 8 años de edad, acompañando a mí padre y… aún recuerdo, ahora que con pena me veo viejo y que, tal vez, sea el último año que pueda practicarla, aquel venturoso día. Cuando sea testigo pasivo de una nueva efemérides, no podré estar pateando por pagos de privilegio… “ni pudiendo sentir en la piel el viento del norte allá por enero, que ponía frío de mármol en la frente y los nudillos ateridos; o cuando el mes de agosto, cuando el sol incendia la llanura y el sudor de la piel, gotea sobre la faz sedienta”.

Decía, que a mis 8 años de edad comencé la andadura cinegética y recuerdo nítidamente, como junto a mi padre, al terminar la jornada ya anochecido subíamos desde “Las Navas” por las cuestas de “Hornacinos”, camino penoso flanqueado por sendos canchales, monte bajo, helechos; el silencio del lugar me sobrecogían y además, a mis 8 años de edad ya había oído contar en el pequeño pueblo muchas historias de lobos…

Pero, dejemos la nostalgia  y continuemos con los sentimientos, pues ¡Comienza una desveda! Y que le hablen en estos momentos al cazador… mejor dicho, que no le hablen de nada de lo cotidiano. En este momento el mundo se compone para él tan sólo de cuatro realidades, a saber: “La caza que bulle en el monte, su perra “CHISPA”, cuya obligación es ponerle las pieza a hue… y él, que es el protagonista”

Todo lo demás… ¡son otras historias!. Comienza la caza deportiva en pos de perdices, liebres y conejos Y… se hace camino al cazar.

Esto nadie lo puede negar---

Anselmo SANTOS

CONTADOR  DE HISTORIAS