Jueves, 12 de diciembre de 2019

Prevención de procesos gripales

Como cada año los procesos virales en los que se incluye la Gripe nos visitan y forman parte de nuestros retos otoñales. Por lo que debemos actuar mediante la prevención para disminuir la posibilidad de padecerla. Veamos las medidas preventivas en orden de importancia.

En primer lugar, se encuentra la vacunación antigripal. Vacuna que hay que ponerse cada otoño porque cambia su composición cada año para facilitar que nuestro sistema inmunológico reconozca a los virus gripales de cada temporada. En mi opinión hay que vacunarse porque las vacunas constituyen la medida preventiva más efectiva, segura y eficiente que existe. Con la generalización de los calendarios de vacunación en los años 70-80, las infecciones han disminuido de manera trascendente. Deben de vacunarse todos los mayores de 65 años, pacientes con patologías crónicas, respiratorias, cardiacas y otras para evitar la complicación más importante que es la neumonía post-gripal. La gripe es una enfermedad respiratoria aguda causada por el virus de la gripe (virus influenza A y B) que con frecuencia se acompaña de síntomas generales, a diferencia del catarro, como fiebre, debilidad, dolores musculares y articulares, dolor de cabeza y malestar general seguidos de manifestaciones respiratorias, fundamentalmente tos y dolor faríngeo que se acentúan cuando ceden los síntomas generales.

La inmunización con la vacuna antigripal es una medida preventiva individual que evita tener gripe y de manera colectiva controla la trasmisión evitando nuevos casos. Las vacunas antigripales están indicadas en mayores de 65 años en la mayoría de las Comunidades Autónomas y se debe aplicar ya, en estas próximas semanas, para estar preparados para cuando se presente la onda epidémica que nos visita cada año con el frio. Los factores que aumentan la probabilidad de padecer complicaciones derivadas de la Gripe son: los enfermos que padecen enfermedades crónicas, residentes de hogares de ancianos y otras instituciones de cuidados prolongados a dependientes y/o discapacitados. También para todos aquellos pacientes que se la recomiende su médico de familia o de cabecera. Además, todos los organismos internacionales cuya misión es velar por la Salud Pública como la OMS y el Centro de Control de Enfermedades de los EEUU la recomiendan. Además, la vacuna antigripal forma parte del calendario de vacunación de los adultos. También por responsabilidad y ética, es decir, no contagiar a los pacientes, los profesionales sanitarios y sociales que tratan con ancianos deben vacunarse para evitar el contagio, sobretodo en pacientes de riesgo porque en éstos la gripe puede presentar complicaciones en forma de neumonías, tanto virales primarias como bacterianas o mixtas.

La creencia popular que existe y que se comenta habitualmente ¨me he vacunado y he pasado la gripe¨. No se ajusta al rigor científico porque el virus utilizado en la vacuna está inactivado y es fraccionado. La falta de respuesta de los mayores puede deberse a la inmunosenescencia que produce títulos más bajos de anticuerpos de los necesarios para la protección. Motivo por el que pueden pasar la gripe después de haberse vacunado. En este caso hay que hacer reposo, tomar líquidos para hidratar las mucosas y un tratamiento sintomático para la cefalea y los dolores musculares y/o articulares con paracetamol o compuestos antigripales. También puede ayudar en la protección de procesos virales el consumir alimentos ricos en vitamina C y zinc. Se deben evitar los salicilatos en menores de 18 años y los antibióticos, salvo que exista una prescripción médica.

En segundo lugar, una medida efectiva para evitar la transmisión es lavarse las manos para evitar coger los virus de las superficies contaminadas por las gotitas que trasmiten el virus Otra medida efectiva para disminuir el contagio es evitar las aglomeraciones y los espacios cerrados porque la gripe se transmite fundamentalmente por vía aérea directa a través del habla,  la tos y los estornudos. El paciente con gripe tiene la posibilidad de trasmitirla desde un día antes del padecimiento hasta 7 días después.

En tercer lugar, se deben ventilar las casas y los edificios. Los espacios cerrados constituyen un caldo de cultivo para los virus. También es importante su limpieza, aspirar preferible a barrer y limpiar con trapos humedecidos en agua muy caliente para inactivar el virus. Otra medida es humedecer el medioambiente porque el virus se inactivan aumentando la humedad relativa de aire.

En mi opinión, se deben vacunar para estar protegidos frente a la Gripe al mejorar la Inmunización Individual y Colectiva. La primera por mejorar su protección y la segunda para controlar transmisión y la onda epidémica. A esta se pueden añadir otras medidas que reducen su transmisión y contagio. Por tanto, disminuyen la probabilidad de desarrollar un proceso gripal y, lo más importante, una neumonía postgripal.

Todo lo cual depende de sus decisiones y acciones. Valoren su Salud y, actúen en consecuencia.

 

 

JAMCA