Domingo, 25 de agosto de 2019

Los caminos de Dylan

"Me compró por un precio,
me liberó del foso,
lleno de vacío e ira,
y del fuego que arde en él.
Me ha salvado
la Sangre del Cordero"

Bob Dylan

Intentamos traer la actualidad a nuestros blogs, es posible que hasta lo más sublime quede devaluado de tanto repetirse, pero nadie ha quedado indiferente cuando esta semana se anunció el premio Nobel de literatura al cantautor estadounidense Bob Dylan. ¿Irá a recogerlo? Para algunos es un importante cantautor, para otros uno de los poetas esenciales de nuestro tiempo que se podría colocar junto a los grandes poetas sociales y no en una tienda de discos. Bob Dylan es toda una metáfora de nuestro mundo, ya preconizó hace años que los tiempos están cambiando (The times they are a-changin), situando su música y su poesía de forma casi profética en nuestra realidad cultural, en una forma de presente continuo, arrancando su monopolio a políticos y economistas.

Decía en una de sus más famosas composiciones ¿Cuántos caminos tiene que recorrer el hombre antes de que le llame hombre? La respuesta no es fácil, claro que está en el viento, cada hombre tiene su propio camino hacia Dios. También lo tuvo Bob Dylan. El Evangelio no es un proyecto que entra en conflicto con lo auténticamente humano, puede ser la plenitud de lo humano. Lo humano y lo divino no son dos planos separados, menos contrapuestos, se nos presentan como una unidad en la realidad humana cotidiana. El dinamismo de lo humano de su existencia está penetrado por esa realidad trascendente y divina. Así lo entendió Bob Dylan en su búsqueda de la verdad a través de la poesía y la música se encontró con la realidad de Dios para afianzarse en su humanidad.

Los caminos no son fáciles, ni las personas. A veces somos una realidad poliédrica, como el propio Dylan: Ocupado, acústico, eléctrico, psicodélico, exégeta bíblico, cantante country, enamorado, cínico, revolucionario, judío, sereno, cristiano. Muchas son sus rutas y caminos, fue pareja de Joan Báez, coqueteó con la droga, será profeta de la contracultura y la revolución, judío errante, etc. Sus rutas musicales también muy variadas y cambiantes, la música popular, el country, el rock, la música folk irlandesa y el Evangelio.

Desde esa realidad compleja se convertirá al cristianismo en 1979. Su punto de inflexión ante sus seguidores de su nueva realidad, fue una canción que se colocará en los primeros puestos de venta, un reggae inspirado en el Génesis, recordando como Adán fue dando nombre a los animales: Slow Train Coming. Dylan no había sido un hombre muy religioso, pero su fracaso matrimonial con Sara Lownds y las últimas críticas de trabajo como músico lo ponen al borde del abismo. Comentan sus biógrafos que en esta situación límite tendrá una fuerte experiencia religiosa, casi mística, en el hotel Tucson de Arizona. Pudieron influir en esa experiencia la presencia de músicos evangélicos en su orquesta, que le pondrán en contacto con diferentes movimientos religiosos y poder entender su mueva realidad. A partir de entonces comenzará a utilizar en sus canciones textos bíblicos y se presenta ante el público en sus conciertos con diferentes signos cristianos. Tres discos son de temática claramente cristiana: Slow train coming (El tren que viene despacio), Saved (Salvado) y Shot of love (Impacto de amor). En el año 2009 se atrevió a sacar un CD a medio camino entre el country y el blues con una selección de villancicos titulada Christmas in the Heart (Navidades en el corazón).

Un momento importante para Dylan y para los que no los que no comprendían su situación, fue su participación en un concierto multitudinario ante Juan Pablo II en con Congreso Eucarístico en Bolonia en el año 1997. No sin fuerte oposición de la curia, que no veían con buenos ojos la presencia de Dylan en el Congreso. La cita musical congregó en Bolonia a 300.000 fieles ¿de Dylan, del Papa? Posiblemente de ambos. Un Dylan que llevaba ya veintisiete años como cristiano cantará Knockin’ on Heaven’s Door (“Llamando a las puertas del Cielo”). La peculiar voz ronca del cantante y poeta urbano, inspiraron las palabras del Papa: "Uno de vuestros compañeros ha dicho, en vuestro nombre, que la respuesta a las interrogantes de vuestra vida "viene en el viento"…, pero no en el viento que lo dispersa todo en la nada, sino en el viento que es soplo y voz del Espíritu".

Es posible que Dylan fuera siempre un hombre religioso, al menos en el sentido de Kierkegard, estar siempre abierto al mundo como fuente de temor y temblor, de reverencia y admiración. Las experiencias más profundas son las se revelan desde la propia interioridad, y éstas pertenecen al ámbito de la paradoja, no de la razón. Soy alguien que cree, le dijo al Papa. Una vez escribí que Dios no es un ‘fetiche’ para las necesidades del hombre, y sigo pensándolo. No ha cambiado nada, no tengo nada nuevo que añadir. Yo soy creyente.