Jueves, 20 de junio de 2019

En esa parte del bosque: los clubes de lectura

[…] la frase que más me emocionaba, porque prometía revelar algo que había estado sucediendo más allá de los pedacitos obvios de la trama, era: “Mientras tanto, en otra parte del bosque…” […] Para mí (que, como cualquier lector devoto, deseaba una historia infinita), esta frase prometía algo cercano a la infinitud: la posibilidad de saber qué había pasado en el otro camino del bosque, el que no se tomó, el menos evidente, el camino misterioso e igualmente importante que llevaba a otra parte de ese bosque lleno de aventuras.

Alberto Manguel

 

Hace unos días leía sorprendido un titular de prensa que venía a plantearse qué sentido tenía ir a las bibliotecas si había lugares donde los libros tenían un coste que no superaba los tres euros.

Evidentemente, se trataba de un reclamo publicitario, lamentable y poco acertado, que manifestaba un desconocimiento patente sobre las posibilidades que ofrecen las bibliotecas públicas, limitándolas  al préstamo de libros y olvidando, entre otros, servicios como la búsqueda de información, los programas formativos, las charlas y debates, y los clubes de lectura.

De estos últimos quería hablarles y hacerlo a través de una recomendación que ya me conocen, porque uno es de leer y releer para descubrir nuevas grietas por las que derribar el muro y descubrir lo que hay al otro lado.

Es costumbre extendida (aplaudible y también necesaria) recomendar libros que puedan acercar la lectura a quien mantiene un cierto desapego con la letra impresa. Y hacerlo desde distintos espacios relacionados con su promoción: las bibliotecas, la escuela y los llamados mediadores culturales, por citar sólo algunos.

Si por unas líneas se me permite el excurso, les diría que no deja de llamar la atención el crecimiento en la publicación de textos que hablan sobre las bondades y ventajas del hecho lector cuando cada vez parece leerse menos; habría que intentar buscar una explicación a esta circunstancia, ¿no les parece?

Volvamos a nuestro asunto, a veces nos olvidamos de que sí existen lectores que disfrutan con la lectura a través de los títulos que depara la nueva temporada, los libros que proponen los mediadores culturales y los amigos, sin olvidar la gratificante lectura/relectura de textos clásicos, que cobran una nueva dimensión al aproximarse a ellos desde la contemporaneidad.

Precisamente son estos lectores, muchas veces huérfanos de una buena conversación libresca, lobos esteparios que no tienen muchas oportunidades de intercambiar impresiones sobre lo leído, quienes encontrarán en estos textos de Manguel, de título genérico El sueño del rey Rojo. Lecturas y relecturas sobre las palabras y el mundo, una posible morada.

El autor, conocido por un libro imprescindible para todos aquellos que quieran saber algo más sobre la impronta histórica de la lectura (hablo de Una historia de la lectura), pone a nuestro alcance una serie de reflexiones de corte poliédrico sobre las palabras y el mundo, en las que encontraremos cobijo seguro los llamados lectores y, quizá, por qué no decirlo, también llegue a fascinar todos aquellos que sienten ciertos temores o un respeto infundado ante la letra impresa.

El título del libro, homenaje a los textos de Carroll Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo, libros de referencia y de frecuente relectura para Alberto Manguel, agrupa de forma temática una serie de artículos, fruto de conferencias impartidas en diferentes países a lo largo de estos últimos años.

Con un estilo tan seductor como ameno, y en lo que se asemeja a un diálogo entre ávidos lectores, el autor reflexiona sobre la lectura virginal en la infancia y la adolescencia, sin olvidar comentar el fenómeno de la curiosidad intelectual; se aproxima también a lo que podría ser el lector ideal y nos habla del mundo de las librerías y las bibliotecas, por citar algunos de los innumerables temas en los que se introduce, despertando nuestra admiración por un conocimiento tan dilatado.

Como lector que no se limita a pasar por el mundo, Manguel también plantea sus reflexiones sobre hechos históricos donde el libro está presente; es el caso de la muerte del Che o  la dictadura argentina, esta última contada mediante la terrible historia de un profesor que le inculcó el amor por los libros. Borges ocupa un lugar muy especial en estas páginas, autor al que conoció cuando era joven y para el que leyó multitud de textos.

Participaremos de la presencia y el diálogo con Homero y Dante, Cervantes…, pero también de autores contemporáneos como Cortázar, sin relegar a personajes como Pinocho y Alicia, siempre Alicia, presente en el inicio de todos los escritos compilados e hilo conductor de todo el libro.

Para todos aquellos que busquen textos cuajados de anécdotas literarias y referencias librescas, El sueño del Rey Rojo es, sin duda, uno de sus libros. Si, por ejemplo, lo que se plantean es la lectura de los clásicos, buscando el abrigo de lo seguro o queriendo encontrar ciertos resortes que le ayuden a reinterpretar nuestro convulso presente, el libro de Manguel tampoco les decepcionará.

Si se diera el caso de que hubiera alguien entre los presentes que tenga dudas sobre el valor y la necesidad de la literatura, de la cultura al fin, en los tiempos que corren, no dude en asomarse a este libro de Manguel que, como buen lector, no hace otra cosa que hablarnos desde ángulos diferentes de esto tan extraño como fascinante que es la vida.

Su inspiradora relectura me ha hecho pensar en una propuesta que acaba de lanzar la biblioteca de mi pueblo, invitando* a vecinos y allegados a compartir sus lecturas, como hace Manguel con su libro. Y como soy un convencido de que yendo a por libros te encuentras con las personas, y hablando con ellas te afloran las lecturas, me he dicho ¿y si probamos?

Máxime, cuando en los tiempos que corren no dejo de preguntarme con la Alicia de Carroll ¿me podría indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí? Encontrando, en la sutil contestación felina, una posible clave: eso depende de adónde quieras llegar.

¿Se nos ha ocurrido pensar que las bibliotecas públicas también son espacios de encuentro e intercambio de lecturas, o lo que es lo mismo, de ideas, preguntas y alguna que otra respuesta?
(*) Club de lectura en la Biblioteca Pública Berta Pallares > INFO e inscripciones: 923 20 91 83 | biblioteca@ayto-cabrerizos.com

Rafael Muñoz