Miércoles, 26 de febrero de 2020

Extraterrestres -V-. Yo vi un ovni

Continuación del capítulo "Ufólogos españoles" de mi libro Más allá del personaje, prologado por Gonzalo Torrente Ballester y  editado en 1996 por la Confederación de Libreros Españoles.

Por si fuera poco el testimonio de pilotos, ingenieros, químicos, policías, maestros, campesinos o amas de casa. Por si no bastaran las huellas que a veces dejan tales objetos en el medio físico y sus efectos sobre el entorno. Por si acaso no sirviesen como argumentos dignos de crédito las fotografías y las filmaciones que se han realizado en numerosas ocasiones de platillos volantes reales, materiales... Hay un hecho que me ha demostrado sin género de dudas que esos misteriosos aparatos existen: yo mismo he visto uno. Con el paso de los años no me da reparo el contarlo. Me resulta indiferente que alguien pueda pensar que se trata de un error, una broma o un engaño. Al fin y al cabo, tampoco ha tenido mayor trascendencia en mi vida.

Ocurrió en 1977. En el atardecer despejado y luminoso de un día de verano, desde un pequeño barco de recreo en el que me encontraba con dos amigos (uno de ellos el locutor Roberto Bacigalupe, el otro Juan María Bilbao, propietario de la embarcación), vi sobre el Abra (el puerto exterior de Bilbao, la capital vizcaína) y con toda claridad un objeto metálico brillante, tan grande o más que un avión 727, de base circular y en forma de bonete o de panecillo cupular. Apareció a nuestra izquierda, se detuvo unos segundos. Roberto y yo señalamos hacia aquel aparato y nos preguntamos si los dos estábamos viendo lo mismo. De pronto, el objeto volvió a desplazarse. En apenas un par de segundos más, a una velocidad endiablada se alejó de nosotros en dirección hacia tierra hasta convertirse en un punto y desaparecer.

El fenómeno duró en total quince segundos, tal vez veinte. Juan no se percató porque se encontraba atareado en la cabina de piloto, y el ruido del motor le impidió oír nuestras voces. Ese ruido bronco y fuerte del viejo pesquero convertido en yate nos impidió  también constatar si el aparato en cuestión era silencioso o no.

A pesar de que había estudiado muchos casos como ese, había entrevistado a testigos y conocido muy diferentes comportamientos, la sorpresa y la atracción visual que la observación me causaron, fueron tan grandes que no caí en esos instantes en el importantísimo detalle de que delante de mí, apenas a un par de metros, colgaba de la cabina del barco una cámara fotográfica cargada. Para dejar bien claro que aquello había sido real, que no se trataba de una ilusión óptica, decidimos Roberto y yo dibujar, cada uno por su lado, lo que habíamos visto. Efectivamente, nuestros dibujos coincidían: habíamos sido testigos del paso de un ovni grande, de aspecto metálico gris brillante, que constrastaba con nitidez del azul del cielo, y que tenía forma cupular con algunas estrías que lo cortaban regularmente desde el punto central superior hasta su base circular.

Lo que durante algunos años fueron entrevistas y reportajes breves y esporádicos sobre estos asuntos, se convirtió  en enero de 1979 (trabajaba yo entonces en Radio Nacional de España en La Rioja) en un espacio radiofónico semanal: "Los ovnis son noticia". En la presentación del programa número uno dije que el tema de los ovnis con su sola mención atrae el interés y la atención de numerosas personas. Pude comprobar que el gancho para la audiencia es infalible. Ahora sigo pensando que esta materia es muy interesante y no pierde actualidad. Habrá más o menos avistamientos, los medios informativos se ocuparán de ello con más o menos dedicación, pero no faltará nunca motivo para preguntar a alguien ante el micrófono detalles, pistas, teorías y explicaciones sobre algo que hoy por hoy es uno de los mayores enigmas con que nos enfrentamos los moradores de nuestro pequeño planeta Tierra.

Este es el dibujo –coloreado posteriormente– que hizo Roberto Bacigalupe del objeto gris metálico brillante que ambos vimos en un cielo completamente despejado. Dedicaré un próximo artículo a J. J. Benítez porque se ha convertido en uno de los escritores sobre este tema más leídos en español y, sobre todo, porque es amigo y buena persona.