Domingo, 23 de septiembre de 2018

Pasión de otoño por los 800 años de los Dominicos

Salamanca se rindió ante Jesús de la Redención en su primera salida Procesional junto a la Virgen del Rosario / La imagen  Navarro Arteaga acompañó de manera excepcional a la Virgen del Rosario

Cinco siglos de cultura dominicana merecen una buena procesión | Fotos: Mieim Labrador

En el año que se cumple el 800 aniversario de la fundación de la orden de Predicadores Dominicos, la Archicofradía del Rosario ha querido conmemorar dicha efeméride sacando en procesión a Nuestro Padre Jesús de la Redención en la Institución de la Sagrada Eucaristía junto a la imagen de Madre de Dios del Rosario que tradicionalmente pocesiona en solitario.

En la tarde de ayer estuvo llena de momentos únicos que probablemente no se volverán a repetir ningún otro otoño. Salamanca quería ver desfilar la talla que llegó desde Andalucía hace poco más de un año por las estrechas calles que marcan el  recorrido cada Octubre de la Virgen del Rosario.

Jesús lució en todo su esplendor en el paso que generosamente cedió para la ocasión la Cofradía de la Preciosísima Sangre de  Peñaranda de Bracamonte y que quedaba a su medida levantando exclamaciones del público a su paso.

Impresionantes fueron las subidas por la calle Tostado, las revirás hacia las calles Silencio o Calderón de la Barca o la entrada de vuelta a la Iglesia de San Esteban. Pero si hay un momento que destacar por su armonía estética, dificultad y sentimiento es la bajada de la calle Jesús. Aquellas personas que hayan tenido la suerte de vivir esos instantes lo recordarán siempre.

Los encargados  de poner música a lo que se vivió ayer junto a Jesús de la Redención vinieron desde León. La Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de la Victoria supo poner el punto musical perfecto para el día excepcional que se celebraba. Más de 120 músicos tocaban las marchas tan conocidas como Suenan "Medea", "El Desprecio de Herodes", "Llora María" o "Caridad".

La Virgen del Rosario, que este año cedió el protagonismo a su hijo aunque cada año va ganando fieles y devotos que la acompañan en su cortejo. Las filas de mantillas blancas sobre todo en la noche junto a los edificios históricos dejaban estampas de gran belleza.

Para describir lo que acontecía al paso de la Madre de Dios lo mejor es reproducir los comentarios de los que disfrutaban a su paso. “Preciosa”, “impresionante”, “que guapa” o “simplemente… Rosario” son los comentarios que más se reproducían entre los extasiados espectadores. El trabajo de los Costaleros junto a las interpretaciones de la Banda de Música de Villamayor hacía una conjunción perfecta de belleza en una espléndida tarde de otoño. 

Miriam Labrador

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