Lunes, 16 de diciembre de 2019

300 a 15

El pasado miércoles, día 5 de octubre, en el Teatro Liceo de nuestra querida Salamanca, coincidieron dos actos, ambos dos consistían en la presentación  de sendos libros.

No quiero entrar, ni puedo, en si este era mejor que aquel o si un autor era mejor que el otro… Lo que sí quiero, es destacar la importancia, que los temas tratados en ambos libros, tienen para la muy culta sociedad salmantina.

De momento, para la presentación de uno de ellos se asignó el Teatro Liceo, con muy buen criterio por parte de los organizadores, pues sabían de antemano que la afluencia de público sería masiva. Para el otro, con la Sala de la Palabra, sería más que suficiente.

Y acertaron, pues uno de los libros hablaba de fútbol, ‘Latidos del Fútbol Charro’, el otro, “La cara oculta de la biografía” era simplemente un libro que hablaba de tres hombres que tuvieron el mal acierto de dedicar su vida a la música: Joseph Haydn, Ludwig van Beethoven y Juan Crisóstomo Arriaga.

Cuando el presentador del libro “La cara oculta de la biografía” abrió el acto (¡Ah!, se me olvidaba decir, que el libro que se presentó en el Teatro era el que hablaba de fútbol), pues como decía, el presentador del libro que hablaba de esos tres músicos, ya advirtió, aunque no hacía falta, que con el futbol hemos topado, lo que venía a decir algo que todos los presentes han tenido que sufrir en demasiadas ocasiones, pues cuando coinciden cultura y fútbol, ya sea en versión libro, televisión o en directo, al mundo de la cultura no le queda más remedio que resignarse.

Que conste que no estoy en contra del fútbol, ni del deporte en general, lo que sí me da pena es que lo acapare todo, que haya un público tan mayoritario, que no es que consuma fútbol, es que sólo le interesa el fútbol. En muchas ocasiones cuando organizamos algún acto cultural, ya sea un recital poético, una conferencia, una representación teatral, o la presentación de un libro, tenemos que consultar el calendario futbolístico para no hacerlo coincidir con algún partido. Hay pueblos, en los que los responsables nos lo dicen, ¡Uy! Ese día no, que hay fútbol - ¿Y qué? - Preguntábamos ingenuamente nosotros – Que si hay fútbol no va a venir nadie – nos respondía con toda la naturalidad. Ya hemos aprendido la lección y tratamos de enterarnos del calendario futbolístico a la hora de organizar nuestras actividades. A veces, tenemos que hacer encajes de bolillos, para encontrar un día en el que no haya fútbol.

También es cierto que en la capital hay actos culturales a los que acude mucha gente, pero, a poco observador que seas amigo lector, te habrás dado cuenta, que son actos que se celebran en lugares muy determinados, no los citaré pues creo que están en la mente de todos los salmantino. A ese mismo acto, celebrado en otro lugar, acuden los de siempre, un reducido número de incondicionales que ya nos conocemos. La verdad, es que esta actitud, me tiene un poco desconcertado, e incluso, a veces, me hace pensar mal, tan mal como que pienso que muchas de esas personas van a esos actos, no por la cultura, sino por figurar, por codearse los unos con los otros, por dejarse ver… Sin ir más lejos, en el acto al que me he referido al principio (el que tuvo lugar en el Teatro Liceo), había gente muy conocida de la sociedad salmantina, no sólo del mundo del fútbol, que sería lógico, sino de todos los ámbitos. Aunque, bien pudiera ser, que el fútbol esté invadiendo todos los ámbitos.

Me encantaría ver a esas personas acudir a las actividades culturales que los diferentes grupos y asociaciones, organizamos en modestos lugares. No digo que acudan a todas ellas, pero de vez en cuando…

¡Se me olvidaba decir que el resultado del “partido” fue: libro del fútbol, 300 asistentes; libro sobre la música, 15 asistentes!

En fin, que la cultura, en esta nuestra muy culta ciudad, hay que servirla envuelta en papel de lujo, de lo contrario, ni siquiera abren el paquete.