Domingo, 15 de septiembre de 2019

Militancia y votancia

A mí esto del PSOE me ha pillado a contrapié, uno estaba tan atareado empezando el curso y dilucidando qué decir al alumnado acerca de las reválidas, los itinerarios que cierran y todas esas cosas a medio cocer que nos deja la ley a la imaginación de los docentes cuando salió este señor que trabaja en Gas Natural a explosionar la gasolinera tirando el petardo. Felipe González será historia de España, no lo dudo, pero eso de andar lanzando cócteles en vez de bebérselos en su barrio de Salamanca solo apto para ricachos como que no. Y una vez quitada la espoleta, dimisiones a mansalva y paseíllo espoleado por unos votantes o militantes muy bien dispuestos a elegir entre el bello Pedro y quienes han pretendido quitárselo de en medio sin ofrecer una sólida alternativa de recambio. Y ahí me perdí, me he perdido porque no me sé ni los estatutos de mi comunidad de vecinos, desconozco si una gestora tiene valor para presentarse a las famosas terceras elecciones y acabo concluyendo que han armado este dos de mayo para nada. Quitarse de encima a un tipo convirtiéndolo en un héroe es un poco peligroso, arrasarlo todo sin tener una alternativa sólida, también. No dar un paso al frente o darlo de forma sibilina se volverá en contra de esos andaluces a los que Ferraz no quiere bien, de ahí el jaleo. Y mientras Pedro Sánchez, que cuenta con el aval de la militancia de a pie, a falta de votancia y de compañeros mártires, se crece en el castigo y medita, en medio del fragor de la batalla, en volver a presentarse a mandar a todos estos a afiliarse a cualquier cosa.

 

Esos gritos, empujones, interrupciones y luchas cainitas son algo muy español, sobre todo cuando queremos ser europeos y hasta budistas. Poco o nada vamos a consensuar en el congreso de los diputados si hasta en un mismo partido vamos a tortazo limpio y no precisamente por cuestiones ideológicas. La cosa va de sillones, la cosa va de decirle bueno vale a Rajoy y luego, armar la casa. La casa a la que no votará ni el gato, porque esto tiene toda la pinta de haberse preparado de forma jacobina para dejar que el PP salve una breve y tormentosa legislatura y luego, entrar en loor de santidad arrasando. Alguien se ha tomado muy en serio destruir para luego, hacer renacer de las cenizas a algún ave fénix que, nunca ha pensado que la historia consiste en que resurge aquel que se quemó. Salga de nuevo a la palestra Pedro Sánchez ungido por el aura del martirio o no,  lo terrible es esta jugada cuando no tiene uno recambio posible. Sigo sin entenderlo y me pregunto qué hace un tipo que trabaja en Gas Natural y no precisamente de butanero, atizando el fuego y revelando conversaciones privadas. A ver si va a ser este el que quiere volver a primera línea de fuego, que yo ya me lo creo todo.

Charo Alonso.

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez