Sábado, 31 de octubre de 2020

El  anuncio

Es imposible describir la hermosura del Patio Chico, cuatro siglos en su construcción y cómo se conjugan, con delectación, distintos estilos arquitectónicos. Es un placer contemplar la puerta lateral de la catedral nueva, la Torre del Gallo, los ábsides, la puerta der Acre, las capillas de Talavera y Santa Bárbara… Pero alguien, siempre de una manera u otra, se empecina en dañar nuestra vista manchando paredes centenarias o dejando olvidados cachivaches.

Aunque en esta ocasión, más que olvido parece “hecho a la drede”, que decían en mi pueblo, tal si hubiera aprovechado la oportunidad para dejar plantado un anuncio, gratis por supuesto, sobre la caseta de obras que de forma absurda permanece encerrada tras la tapia que hace unos meses limpiaron y adecentaron restituyendo la desvencijada puerta.

Ni un día más, una simple llamada al teléfono que aparece en el cartel y recójanse estos bártulos que enseñan algunas de nuestras vergüenzas y  provocan el asombro de cuantos nos visitan; esta ciudad que ostenta con toda justicia el título de Patrimonio de la Humanidad, entre otros muchos, no se merece el trato que  le damos. Es por ello, y con el peligro de ser considerado un tiquismiqui o toca flautas por traer a sus escritos estas naderías, ahí estaremos denunciando simplezas, pintadas de tontos de capirote, paredes que se caen y adefesios que nos colocan con poco gusto.