Viernes, 23 de octubre de 2020

¿APOCALIPSIS EN EL PSOE?

Una recomendación, si se admite:

No apretar mucho el puño que las rosas suelen tener espinas.

Asistir a un apocalipsis no es frecuente. Las descripciones de San Juan en el libro del Apocalipsis son demasiado enigmáticas y de difícil interpretación, además de difíciles de imaginar por una mente racionalista como la del homo sapiens. Por lo que hasta que llegue el fin de los tiempos los mortales nos conformamos con ocasos diarios en el horizonte a los que no damos importancia pues se producen todos los días. Pero cuando aparece en el panorama un acontecimiento apocalíptico nos ponemos en primera fila para no perdernos el espectáculo.

Apocalipsis  es una palabra propia de películas entretenidas por su imaginación. Emplear estos términos en los acontecimientos de la vida diaria ya es otra cosa. No todos lo merecen. Pongamos por tanto un poco de orden para saber si lo que está ocurriendo en el POSE estos días es apocalíptico o no.

Nadie sabe lo que puede ocurrir después de un apocalipsis, lo que es cierto es nada será igual. Habrá un antes y un después.

Normalmente el apocalipsis viene anunciado por acontecimientos inusuales y nada frecuentes en la vida cotidiana. Extraordinarios y excepcionales.

La finalidad de un apocalipsis es juzgar y separar a los buenos de los malos, al menos desde la interpretación bíblica.

Suele existir una mano salvadora y redentora en todo el proceso que hacer surgir un nuevo amanecer, diferente e indefinido en el horizonte. Algo se acaba y algo comienza.

Las fuerzas motrices de un acontecimiento apocalíptico suelen ser exógenas y externas a las propias víctimas que no pueden poner fin a las mismas sin ayuda exterior y de un plano de fuerza superior e incluso sobrehumana y transcendente a la realidad en que se desarrolla.

Por ahora nos basta. Lo que está ocurriendo lo sabemos “on line”, en directo, en vivo, lo que ha pasado ya lo cuentan las hemerotecas y lo que nos queda por saber es lo que pasará.

Un apocalipsis en la casa de tu vecino puede suponer daños colaterales importantes, pues son fuerzas expansivas y destructoras descontroladas. Normalmente revolucionan los procesos de cambio y provocan situaciones postraumáticas imprevisibles. Tan solo un necio se alegra de ver como un tornado arrasa la casa de su vecino.

Asistimos a un profundo cambio político, todo cambio comienza por un seísmo de cierta intensidad, un movimiento que por previsible no deja de ser extraordinario y suele salpicar los siempre delicados resortes que sostienen la vida política de una sociedad. Una dimisión, un cese, hemos asistido a varios a lo largo de nuestra vida democrática con la entidad de seísmo de cierta intensidad (la dimisión de Arias Navarro y la de Adolfo Suarez ambos como Presidentes del Gobierno), todos conocemos las posteriores consecuencias.

Sabemos que todo pasará. Que la tormenta dará paso a un soleado día lleno de esperanza. Pero mientras tanto debemos atravesar la tormenta.

Recordemos ahora al maestro, ALBERT EINSTEIN

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.

Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar "superado".

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

Desde que Felipe González dimitió como Secretario General para poder sacar el término marxista de la definición ideológica del PSOE (otro seísmo) este partido no se había enfrentado a una crisis como la que afronta en estos momentos.

Dicen en Zen que “El Maestro llega cuando el alumno está preparado”.

Una recomendación, si se admite: No apretar mucho el puño que las rosas suelen tener espinas.

A mis amigos socialistas, estén donde estén en esta crisis: SIEMPRE ADELANTE.