La historia no sabe de baronías.

Me digo, pienso, ¿qué escribiré este sábado? ¿Del golpe palaciego a la brasileña? Aclaro, de lo que sucedió en Ferraz con sus barones y sultanas. ¿Quizás de la inminente abstención? O sea: ¿la de algunos diputados socialistas, quienes henchidos de sentimientos patrióticos, facilitarán, otra vez, la entronización de la dolorosa virgen que nos gobierna… O acaso trataré ¿del doloroso dolor de muelas que nos aqueja desde hace cuatro años? Me refiero a ese que se pasea con determinación y a trompicones por algún bucólico paraje gallego. Votado y aclamado, cual Gil y Gil, por las calles de Marbella (y otras). Cual virgen desaparecido(a) e inexistente. A la vez presente. Impartiendo ánimos a diestra siempre. “Se fuerte” “La mejor alcaldesa” “Estamos contigo” “Un beso en los morros” Mujer araña: a quien besa lo lleva sin remedio a la ruina. Perdónenme sus votantes, por lo que digo, de verdad. Viktor Frankl decía: sólo hay dos humanas razas la de los decentes y la de los indecentes. La de él y allegados: una pesadilla. No obstante, maticemos. Ni él, ni sus allegados, ni sus forofos constituyen “en sí” una completa pesadilla. Lo expreso, lo explicó al decir de Heidegger (a mi escaso juicio acendrado cabrito intelectual): “dasein”, el “estar ahí”, el ser ontológico. Bien, ellos no están ahí, dado que el ahí o el allá, dado su arrogante cinismo, se la suda. Ellos están ahí, porque otros los han puesto ahí. Suenan las trompetas, intervienen los coros griegos alertando de la tragedia inevitable (valga la redundancia). Ellos, el que anda a trompicones y sus comensales agradecidos no mandan, obedecen. El quid está en que nos quieren convencer de lo contrario. A Tsipras le pusieron de rodillas y a Zapatero le pusieron de rodillas y a Rajoy le pusieron de rodillas. ¿Quiénes?: “los que mandan”. ¿Quiénes mandan?: “los de por allá arriba” Sigamos. A Pedro Sánchez le van, sí o sí, a arrodillar cual penitente. ¿Quiénes? Una vez más: “los de arriba”. Luego vendrán los politólogos encomiando la pertinente defenestración y, de inmediato, los escribientes perorando acerca de los pajarillos y florecillas del campo. A los que mandan les importa un ardite los derechos civiles, las memorias históricas o las políticas territoriales. Lo único que les importa son los dividendos. Y los que les sirven son unos mercenarios. El “estar ahí” se predica de los que mandan y no de los Poncio Pilatos. Por eso, aquellos responderán como autores, éstos como cooperadores necesarios y los que les votan……. opinen ustedes mismos. Lo que se está jugando no es tanto que repita el Sr. Rajoy mandato. Más bien, quienes formarán la oposición. Los que miran un poco más allá de la longitud de sus narices saben que este asunto es crucial para el futuro mediato de nuestro país. Sospecho que el actual PSOE ha perdido sin remedio tal liderazgo. El futuro de la izquierda posiblemente pase por la conformación de un frente.