Jueves, 12 de diciembre de 2019

Mentiras

150

Andábamos ahí, tomando una caña, antes de que el fresco nos invite a pasarnos de nuevo al vino. Emilio, cascarrabias, como siempre: amigo de sus amigos, protestón por todo. Alfredo, desanimado, con morriña da súa terra galega, tratando de encontrar una explicación, aunque sea mala, al triunfo del PP que se avecina en su Galicia natal.

Región deprimida, dice. Atrasados en muchas cosas, dice. Sin motivos para jugar a ser conservadores, dice.

Emilio, el camarero, que estaba al quite, replica: gente inteligente los gallegos.

A mí me dio por pensar qué es ser inteligente. O qué es, al menos, en la mente de Emilio.

Inteligencia, parece, es condenarse a la nulidad; resignarse a seguir siendo culo del mundo (son culo desde que se descubrió que no eran el fin del mundo); conformarse con lo que tienen sin aspirar a más.

Me recordó tanto a los castellanos y a los leoneses…

Quien siembra vientos, recoge tempestades, reza el populacho. Quien siembra mentiras, recoge votos, actualizan los tiempos modernos.

Ya no me apetecía seguir bebiendo cerveza. Me pedí el primer vino de la temporada. La casa invita, me dijo Emilio mientras me servía el vino peleón.