Martes, 25 de junio de 2019

Alzheimer: la sintaxis extraviada de la memoria

Recital poético en la residencia Usera con la participación de Vicente Manchado, Sagrario Rollán y Charo Alonso
Sagrario Rollán y Vicente Manchado, en el recital poético de la residencia Usera

No hay público más atento ni agradecimiento más sincero. En la residencia de mayores Usera, casi donde la ciudad termina, más allá de la plaza de toros, la memoria se conjura contra el olvido en forma de verso y de encuentro, de acto y de afecto. Bajo la coordinación de Nuria Carcabilla, la psicóloga del centro, el día mundial del Alzhehimer nos congregó, al poeta Vicente Manchado y a mí, junto con la poeta, profesora de filosofía y pintora Sagrario Rollán quien, gracias a su madre, Enriqueta Rollán, se involucra generosamente en todas las actividades culturales de la residencia.

         Con un infinito talento para hablar a quienes agradecen que la cultura se acerque a ellos, ya que ellos no pueden acceder a ella, Vicente y Sagrario hablaron de la memoria, conversaron con los residentes acerca de sus recuerdos y, sobre todo, leyeron poesía con esa entonación emocionada de quien la vive y la ama. Sagrario Rollán, decidida a que la palabra sea el regreso a lo perdido, leyó versos de Carmen Conde, sin ninguna concesión a la facilidad, dejando que fuera su voz y su emoción quien explicara el texto. Los horizontes del olvido y de la memoria se difuminaron cuando su voz invitó a los oyentes a participar en la liturgia y repetir el hermoso verso: Alabanza y penar de la memoria, perfectamente elegido para reivindicar el papel del cuidador que es, en suma, el gran sufridor de esta enfermedad de la memoria. Y así, entre recuerdos de un tiempo pasado y la evocación de la vida de los residentes, Vicente Rodríguez Manchado, quien vive el Alzehimer en la persona de su madre enferma, leyó, con esa suavidad que le identifica, plena de elegancia y de nobleza, sus poemas dedicados a los hermanos, al padre, a la memoria perdida de una madre que, aún siendo ahora “La niña grande” es el pilar de la familia.

         El recital, breve y sentido, dialogado y afectuoso, terminó con un poema especialmente escrito para la ocasión de Sagrario Rollán. La profesora, colaboradora de SALAMANCArtv AL DÍA donde presentó el texto inédito en su columna “Amor y pedagogía”, logró emocionar a los presentes con su diálogo entre la enferma y  su hija cuidadora quien trata, en ocasiones infructuosamente, de acercarse a una mente enferma que ha extraviado su sintaxis. Un extravío que, desgraciadamente, conoce de primera mano Vicente Rodríguez Manchado y ha traducido amorosamente en versos a su madre, poemas en los que el dolor deja paso al cariño, al afecto, al único modo de enfrentarse a la enfermedad. Desde el amor físico, sentido, pleno de ternura, los versos veraces de Vicente nos emocionaron en el cuerpo de su voz exquisita. Ambos consiguieron emocionar a quienes saben mucho de perder horizontes y conjurar olvidos… esos que nunca lo son en la boca de los poetas.

Charo Alonso