Martes, 23 de julio de 2019

33 años del grupo ‘Baleo’

Uno de los patrimonios inmateriales de mayor importancia en la provincia salmantina es el de los cancioneros tradicionales, creados por el pueblo, sobre todo por los campesinos, que han sido recogidos –entre otros– por la egregia figura de Dámaso Ledesma, Aníbal Sánchez Fraile, la recientemente desaparecida Pilar Magadán y otros varios folcloristas y etno-musicólogos, que no podemos nombrar ahora.

El pueblo canta y cuenta. Cuando canta, expresa, de modo primoroso y esencial, ese sentir colectivo que nace del trabajo, del amor, del sufrimiento, de la celebración, del paso de la vida…, en definitiva, de todos los grandes universales y arquetipos que configuran lo que Antonio Machado llamaba “los universales del sentimiento”.

Tales universales del sentimiento están, hermosamente expresados, en los cantares tradicionales salmantinos, tanto en la música, como en la letra. De ahí que tenga una gran importancia el que conozcamos, valoremos y transmitamos a nuestras futuras generaciones tales cantares tradicionales salmantinos, nacidos de la entraña misma del pueblo campesino.

Tal es la labor que, desde hace ya treinta y tres años de que se fundara y constituyera, viene realizando el grupo salmantino de música ‘folk’ ‘Baleo’, que se fundara en Villavieja de Yeltes y que hoy está constituido por José Ángel (oriundo de esa villa), Nino (de Sancti-Spiritus), Toño (de Bañobárez), Agurtzane Alonso (de Martiago) y Nathalie (de Ciudad Rodrigo). Un grupo, como puede comprobarse, que tiene su epicentro residencial en las tierras de Ciudad Rodrigo o, mejor, en ese oeste profundo y ancestral de nuestra provincia, que dispone de un cancionero muy variado y hermoso.

Cuenta ‘Baleo’ con una trayectoria ya muy dilatada y significativa en los terrenos de la recogida de cantares, de su instrumentación (los componentes masculinos del grupo tocan los instrumentos y las mujeres, con sus voces tan hermosas, cantan), de la interpretación y actuación en el ámbito provincial y extra-provincial, así como de la grabación de diversos y valiosos discos (incluiremos bajo este término también los CDs), que constituyen ya un significativo e imprescindible archivo de la tradición etno-musicológica salmantina, de esa música de la raíz, de nuestra raíz, a cuyo conocimiento y valoración social tanto contribuye ‘Baleo’.

Hemos sido espectadores de conciertos y actuaciones de ‘Baleo’ en pueblos tan distintos de nuestra provincia, como La Alberca, Montemayor del Río, Bocacara o Villavieja de Yeltes; en este último lugar –este último agosto, por ejemplo–, hemos podido comprobar cómo un público entregado y en total sintonía con el grupo, coreaba varios de los cantares que interpretaban, convirtiéndolos casi en himno identitario de lo que son, de su propio ser comunitario.

‘Baleo’, de un modo sobrio, esencial, comunicativo y, al tiempo riguroso, nos está entregando, a lo largo ya de nada menos que treinta y tres años, ese patrimonio inmaterial tan hermoso, pero con tanto riesgo de perderse, debido a su propia inmaterialidad y a los cambios tan agudos de los tiempos, que es el cancionero tradicional y rural salmantino.

Hemos de felicitarnos todos por su labor y hemos de desearles larga vida, para que continúen con una labor, tan civilizadora y tan bien ejecutada, que, además, realizan, de modo generoso y competente, en beneficio de toda nuestra sociedad.