Martes, 29 de septiembre de 2020

Cáspitas

Aún con la neurona en modo off, con pocas ganas de empezar, con la sensación de que merecía más descanso, que la vida es muy bonita pero que no sabemos disfrutarla en plenitud, con las fuerzas justas por lo que algunos han querido llamar, estúpidamente, la depresión pos vacacional, nos enfrentamos al cuadro más abstracto  que la política nos puede conceder. Pese a todo, no perdamos la perspectiva y esperemos aún más.

Europa, esa Europa que nos engola a todos cuando llegan las elecciones, de la que somos parte, nos pide un ajuste económico importante. Los mercados nos exigen reformas que nos permitan ganar competitividad, rebajas impositivas que nos  hagan acceder a una aceleración y riqueza necesaria para nuestra fortaleza, para lo que es preciso acomodar el gasto público para no lastrar la actividad económica y mantener las agendas sociales propias de un Estado Social y democrático de Derecho como es el nuestro.

nuestros partidos, aquellos que hemos votado, se empeñan –TODOS- en incrementar el gasto público sin reducir el gasto político, en subir los impuestos para pagar ese dispendio y a estudiar la forma de modificar la Constitución para, sin acabar con las Autonomías Políticas, cuya exuberancia económica pagamos los “perritos sin alma” , ahondar en la federalización del Estado.

Todos hablan de diálogo y consenso para, cuando tienen la opción de aplicar la teoría, comenzar con las líneas rojas, los “no es no”, el jugar con los tiempos, el si pero no, etc. para no sentarse y negociar de verdad sin imagen, con solidez, en una demostración de su estulticia y su voluntad de ir de nuevo a una elecciones  que den solución a su incapacidad y nos generan más problemas a los ciudadanos.

Alguien, un día, me dijo que la política es el arte de dar soluciones a los problemas de los ciudadanos, es tener una hoja de ruta que haga que los pueblos evolucionen en positivo sorteando las dificultades que en el camino se presenten. Alguien me sabría decir ¿cuál de nuestros políticos actuales cumple con esa definición? Esa es la regeneración que precisamos, la de líderes honrados que estén dispuestos a trabajar por un futuro mejor y que nos digan cuál es su objetivo y la agenda para cumplirlo.