Jueves, 20 de junio de 2019

Nuevos nombres ¿Nuevas formas?

Muy queridos lectores míos, esto de alargar el verano le permite a uno leer muchos periódicos, muchas historias en facebook y hasta pensar, sí, pensar, pensar en esos nombres nuevos de la política que se dan de coces con los viejos y que nos obligan a un ejercicio de memoria que ríete tú de la tabla periódica de los elementos. Y como soy una salmantina de pro, miro a mi alrededor y conviviendo con los grandes nombres de sagas políticas compruebo que se cuelan en la política local nombres nuevos, nuevas formas y hasta un soplo de aire fresco llamado Virginia Carrera –por poner un ejemplo- a quien parece que es fácil criticar por mujer, joven y nueva… casi casi recién estrenada… como la aspirante a lendakari por el PSOE, por ejemplo. Y mira tú que estas nuevas voces, estas nuevas ganas son increpadas muy agresivamente por los viejos nombres, quienes no solo aluden a su bisoñez, sino al hecho de que sean mujeres. Y es que las chicas lo tenemos complicado, si somos poco agraciadas porque no nos cuidamos, si guapas, porque a quién le habrán hecho el favor… vamos, que no hay manera de acertar. De todas formas, dejando a un lado el sexo está claro que se impone una renovación política, evidentemente sin dejar a un lado la experiencia, el buen hacer y hasta el pertenecer a una saga de abogados, ilustres políticos o ganaderos… pero sin que esa trayectoria, cuestionable o no, sea óbice para que nuevas caras y nuevas formas entren en todos los ámbitos de la política y se hagan presentes. Un mínimo de respeto para todos y a dejar hacer a la gente, que ya tenemos ganas de acción, no de comentario constante. Y por supuesto, la crítica, hacia lo que se hace o no,  y no acerca de exnovios, aspectos diversos o bisoñez pura y dura.

         Y hablando de falta de experiencia, sí hay algo que me preocupa un tanto. Rivera se ha fogueado en la dura experiencia del parlamento catalán donde era uno de los pocos atrevidos a cuestionar el soberanismo sin un gran partido detrás, sin embargo ¿Qué hay de Pedro Sánchez o Rivera y otros? ¿En qué batallas han peleado? ¿Han sido concejales, diputados de a pie, curritos, machacas…? A veces pienso que han aparecido por generación espontánea y me da un poco de miedo, quizás sean una explosión muy colorida de fuegos artificiales, todo marketing y ya. Y que conste que no pienso que lo nuevo sea malo, sencillamente me pregunto si no sería bueno ser un poco oposición, conocer el terreno y ya, dejarse de tomar carrerilla y de tener tanta prisa. Cierto también que las cosas no están para regodeos y para andar de contrato en prácticas, hacen falta soluciones inmediatas, pero esta prisa es sospechosa. Indica ambición personal, rabia, resentimiento… y que conste que sigo afirmando que hacen falta caras nuevas, nuevas formas, y sobre todo, una sonrisa para convencernos que es posible que un político tenga voluntad de servicio y cercanía. Sin dejar a un lado la experiencia –la primera vetusta soy yo- lo nuevo debería causarnos esperanza, alegría… y miren, sí, hasta ganas de cambiar las cosas desde la novedad y ese divino tesoro que decía Darío. Y bravo por las ganas.

Charo Alonso.

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez.