Miércoles, 21 de agosto de 2019

Libertad

De todos los valores sociales, tal vez el más preciado sea el de la libertad personal, a pesar de que algunos dirigentes políticos y laborales pretendan resucitar la Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium, porque el temor a la libertad forma parte de su clave genética y fue un ingrediente básico de la leche que mamaron.

Cabe la rebeldía ante caprichosas decisiones de los patrones y la desobediencia a órdenes externas con santidad “caminera de Obra”, si la claudicación implica renunciar a la propia conciencia y libertad de pensamiento, condenando la inteligencia que capacita para reflexionar y tomar decisiones personales.

El jefe temeroso de la opinión ajena está inhabilitado para el liderazgo que ostenta, por la inseguridad que demuestra en sí mismo y el miedo evidente a perder el poder que mantiene artificialmente a golpes de mano sobre la voluntad de los subordinados. El líder emocionalmente estable e intelectualmente formado, rebate y contrarresta con argumentos y acciones las censuras recibidas; pero los inseguros piden inmediatamente el bolígrafo para tachar de la lista al discrepante, porque estos cabecillas suelen disponer de un servicio de palistas dispuestos a enterrar disidencias y disidentes en la fosa del olvido.

Renunciar a la propia conciencia, amordazar la libertad de opinión y someter la voluntad a caprichos ajenos, cumpliendo dictados contrarios a sentimientos propios, silenciando pensamientos, traicionando creencias personales y vendiendo el alma al postor para alcanzar el poder, mejorar la cuenta corriente o evitar un castigo, es preludio de fracaso moral irreparable.

Se llama orejisano al animal que no tiene marca de propiedad en ninguna parte de su cuerpo, pero no abundan en la sociedad los bípedos humanos orejisanos, mantenedores de la independencia sarabaíta y rebeldes a la disciplina cenobita, que aspiran a conservar intacta su libertad, sin señal alguna, sosteniendo como irrenunciable la individualidad, el albedrío y la conciencia.

Viñeta de de Chumychumez