Viernes, 15 de noviembre de 2019

José Amador Martín y Salamanca, amor al primer verso

Porque este libro es un hallazgo sorprendente, porque Salamanca le devuelve la mirada enamorada a Amador Martín y lo hace con esa belleza que solo el retrata

         Concebido como un acto de amor a una hija con motivo de su boda, Salamanca, amor a primera vista se convierte en un libro que es un acto de amor a la imagen de la ciudad y a los poetas que la habitan y visitan. Los versos de José Ledesma, el amigo convertido en estatua, el mimo del impresor Lope y el prólogo sentido del profesor Alberto Pérez Alencart conducen al lector a un paseo por la Salamanca amada, admirada y recorrida por el fotógrafo y poeta entregado no solo al disfrute y recreación de la ciudad, sino al reconocimiento de su amor a la palabra de aquellos que también aman a la ciudad letrada. Más de una treintena de poetas y amigos, porque en Amador Martín la poesía y la amistad son una misma comunión de versos, le han entregado sus palabras a las fotografías de quien no solo retrata Salamanca a través de sus ya reconocidas imágenes, sino a través de poemas que, como los dedicados a la ciudad por Unamuno, se convierten en la memoria afectiva de este espacio literario en el que tenemos el privilegio de vivir.

         Dedicado desde siempre a la imagen y a la poesía, Amador Martín no es solo uno de los fotógrafos más reconocidos de nuestra ciudad porque no entiende el arte ni la belleza sin el ejercicio de compartir. Por eso su labor como editor de Crear en Salamanca, sus clases y su tarea de promotor cultural y su colaboración en Salamancartv al día le sitúan en el espacio privilegiado de un artista no solo reconocido, sino querido por todos aquellos a quienes puede convocar para hacer un libro, un encuentro, un acto de amor a la ciudad que recorre, día tras día, para entregarnos sus instantes cotidianos, sus luces, sus sombras, sus geometrías. Tengo la posibilidad de hacer que cada piedra sea distinta cada día. Piedra que su lente pule y recorre en un paseo diario en el que la luz le regala una visión muy personal de esta ciudad que el poeta fotógrafo encuadra con sus versos y con sus fotografías. Yo soy un enamorado de los perfiles de la ciudad, y mientras sus manos recorren la magnífica muestra impresa de su trabajo Salamanca, ciudad interior, publicada el pasado año por Desván Edtorial y este reciente libro de poemas y fotografías donde versos e imágenes conforman una filigrana llena de sugerencias, esa voz plena de dulzura de Amador Martín hace un elogio de sus amigos escritores y de esta ciudad habitada por la literatura. Las páginas que son paredes de Salamanca se dejan acariciar por la lente de Amador Martín, por los versos que acompañan y no narran cada una de las imágenes conformando un recorrido poético que se deja ver y leer a lo largo de este libro magnífico. Un paseo amoroso que supone todo un acto de amor a la ciudad, a su belleza inmutable y a su cambiante maravilla de luz a lo largo del día, un acto de amor a los poetas que la habitan y visitan fascinados por ella como lo estuvo Cervantes o Unamuno, como lo fueron José Ledesma o Aníbal Núñez, como lo son ahora estos amigos y compañeros del fotógrafo poeta que responden a su petición con un poema convertido para siempre en el pie de foto de la imagen. Una imagen que se lee, una lectura que se recrea. Este libro de versos y fotografías supone no solo una muestra de lo que el arte le debe a esta ciudad de puras sugerencias, es una buena prueba del afecto que suscita este poeta que ve, este escritor que fotografía y que, lejos de todo ego y de toda competencia, invita a sus amigos, todos poetas, poetas todos, a disfrutar de aquello que él ama y recorre, invitándoles en suma a ser también sus ojos, a escribir sobre lo que Amador ve y fija para todos nosotros. El resultado es un libro que va mucho más allá de sus pretensiones. Nos devuelve la idea de una Salamanca letrada habitada por escritores que la convierten en escenario, musa y motivo de sus obras. Nos entrega la capacidad de un pequeño entorno provinciano para unir a sus artistas en proyectos comunes, nos devuelve la fe en los espacios compartidos. Y todo gracias no solo a la sola belleza, sino a la personalidad, abierta, generosa, siempre dispuesta, de un hombre excepcional. Porque no se puede hacer poesía sin generosidad ni entrega, porque no se puede mirar con ojos de fotógrafo sin afecto por lo que se ve. Porque Amador Martín es él y a su llamado acuden los versos a relatar y evocar las imágenes. Porque este libro es un hallazgo sorprendente, porque Salamanca le devuelve la mirada enamorada a Amador Martín y lo hace con esa belleza que solo el retrata.

Charo Alonso

Escritora, profesora de Lengua y Literatura españolas

Fotografía: José Amador Martín