Domingo, 16 de diciembre de 2018

La Orden de Predicadores inaugura el Congreso Internacional de Dominicos y Derechos Humanos

Este evento en la capital salmantina es una de las celebraciones principales del VIII Centenario de los dominicos, y será parte integral del ‘Proceso Salamanca’

Un momento del acto de inauguración del Congreso Internacional de los Dominicos

El jueves dio comienzo el Congreso Internacional sobre Derechos Humanos en San Esteban, marco incomparable dentro del año Jubilar dominicano, lugar donde comenzó el derecho Internacional con Francisco de Vitoria en la lucha a favor de los pueblos de América. De este convento salió Antón de Montesino con su comunidad, con su grito en la navidad de 1511, denuncia la situación de explotación, defendiendo con su misericordia hecha grito de dignidad de unos hombres esclavizados por los encomenderos.

Este congreso de Salamanca es una de las celebraciones principales del VIII Centenario de los dominicos, y será parte integral del ‘Proceso Salamanca’, congregando  a los principales líderes de las instituciones dominicanas intelectuales junto con miembros de la Familia Dominicana que están en la vanguardia de la promoción y defensa de los derechos humanos.

En estos 800 años los dominicos, frailes, monjas, hermanas, laicos han tenido un compromiso de justicia y la paz, desde Domingo de Guzmán a Bartolomé de las Casas, las religiosas de Siria o la presencia en las Naciones Unidas, siempre el compromiso con los derechos en todos los rincones del mundo.

La apertura del Congreso la ha realizado el maestro de la Orden de los Predicadores, Bruno Cadoré, acompañado en la mesa por el prior provincial Jesús Díaz Sariego, el prior de San Esteban, Ricardo de Luis Carballada y el socio del Maestro para la Vida Apostólica, Orlando Rueda. Después se incorporaron la hermana Celestina Veloso, promotora internacional de Justicia y Paz; Juan Manuel Almarza del comité organizador.

En su presentación Bruno Caroré comenzó dando un saludo y un agradecimiento especial a Mike Deeb, delegado de la Orden ante las Naciones Unidas, a la Promotoría de Justicia y Paz y la participación a  todos los presentes. El maestro de la Orden recordó que este Congreso partió del Capítulo General de Trogir (2013), que retomó los temas de misión, creando foros para intercambiar experiencias entre frailes de diferentes partes del mundo.

Dentro de estos foros, se quiso desarrollar el llamado ‘Proceso de Salamanca’, consiste en un modo peculiar de colaboración permanente entre los frailes comprometidos en la misión y los frailes dedicados a los estudios, tal como ocurrió en el siglo XVI entre los misioneros en el Nuevo Mundo y los frailes del Convento de San Esteban de Salamanca.

Tres grandes compromisos  

Fray Bruno Cadoré, quiso subrayar tres grandes compromisos, el primero dentro internacionalidad representada en el Congreso, analizar los derechos en el horizonte de universalidad. En dos direcciones, por un lado los hermanos dominicos que trabajan en derechos, la violación de los derechos están relacionados con fenómenos más generalizados, dentro de la globalización en que vivimos Los problemas en África o en América Latina, tienen su provecho en favor de la economía liberal. El problema de los refugiados está íntimamente relacionado con las políticas económicas que conciernen a todo el mundo. La instrumentalización de los seres humanos de diversas formas es difícilmente explicable en un contexto particular, nos implica a todos. No se puede perder esa globalidad en el estudio. Desde los orígenes la Orden ha buscado el encuentro en la compasión, entre personas y culturas, la compasión con todas las situaciones de sufrimiento en el mundo.

Un segundo compromiso, el Congreso que es representativo de la diversidad y la complementariedad, donde unos y otros debemos asumir el desafío de construir progresivamente la familia dominicana. Como todas las familias es una realizad que se construye y donde cada cual aprende a descubrir lo esencial para sí mismo y su propia identidad, mientras crece con los demás. La comunión y la unidad se construyen desde la diversidad. La experiencia de una comunión fraterna, desde el respeto y la alegría de la diversidad. El compromiso de la familia dominicana en la promoción de los derechos humanos, nos sitúa ante los derechos humanos en el reto de crear comunión desde el respeto a la diversidad y la fraternidad de unos con otros, desde la revolución de la compasión y el trabajo de la razón.

El tercer compromiso, se nos presenta desde la perspectiva de la predicación del Evangelio, oportunidad de renovación en proclamar la Buena nueva del Reino. No se trata de ser predicadores de los derechos humanos, sino predicadores del Evangelio, a través de la promoción de los derechos humanos, en busca del bien común. Se trata de buscar un bien común global que sería el de todos, que todos tienen en común, sin que nadie sea propietario individual de ninguna manera. La ciudad común de los hermanos como un patrimonio a proteger y promover, horizonte el que la acción humana puede aspirar más allá de cualquier acaparamiento. Un horizonte de esperanza del bien común.

Convicciones personales

Después de esos tres compromisos el Maestro hablo de varias convicciones personales desde la experiencia a la visita a los hermanos que trabajan con los derechos humanos. Destacó la parábola de comunión, como predicación esencial, no se trata que las comunidades dominicas sean ideales o ejemplares, sino que revelen la esperanza de comunión y por otro lado, que el trabajo paciente pueda engendrar comunión. La esencia de los derechos humanos, todo ser humano aspira a ser reconocido en su derecho a pertenecer a la comunidad humana. Vivir en comunidad nos ayuda a entender lo difícil de la esperanza del bien común es tan difícil en este mundo y poder ayudar a una comunidad humana justicia y de derecho.

Muchas hermanas y hermanos en todas partes del mundo comparten de alguna manera la vida de personas que son víctimas los abusos y excesos del liberalismo económico, corriente dominante del mundo. Víctimas que son consideradas como simple instrumentos de producción. Esas personas que son una multitud que no sólo deben luchar duramente contra la pobreza estructural, sino se encuentran en una situación sin voz en el mundo. Los dominicos pueden convertirse en la voz de las víctimas silencias por los exceso de la globalización y del liberalismo económico. La Orden nunca puede renunciar a su labor de la justicia y de la paz, como parte esencial de su carisma y de una historia de 800 años.

Este viernes por la mañana, Philippe Denis, presentó la historia del compromiso dominicano en la promoción y defensa de los derechos humanos. La hermana Celestina Veloso Freitas  y Mike Deeb OP, representante ante la ONU, el Informe sobre la participación actual de la familia dominicana. Por la tarde se presentaron los obstáculos que impiden que la promoción y defensa de los derechos humanos sean parte integrante de la predicación dominicana, por hermana Marcela Soto Ahumanda. En estos días se crearán foros pequeños de discusión para analizar ¿Qué debemos hacer como familia de Predicadores de los Derechos Humanos? El congreso después de las conclusiones y los debates, terminará con una visita a Caleruega, lugar de nacimiento de Santo Domingo.