Martes, 25 de febrero de 2020

Frederick Forsyth

      Soy un admirador de Forsyth, uno de los reyes de la novela de acción, del que acabo de leer la última novela, titulada La Lista. El martes 25 de agosto cumplió 77 años. En mi librito Más allá del personaje (que me prologó Gonzalo Torrente Ballester) incluí un fragmento de la entrevista periodística que mantuve con él en Bilbao cuando se encontraba en la cumbre del éxito. Hablé con Forsyth antes de que escribiera La alternativa del diablo, una novela que despertó inusitado interés no ya entre los aficionados a las novelas de acción, sino en los mismísimos cogollos de la política mundial. En el Kremlin y en la Casa Blanca, en la CIA y en la KGB, y hasta en los servicios de inteligencia de Berlín, de Tel Aviv y de París, se diseccionó  página por página el contenido de ese libro que no es en el fondo sino una ficción: el relato en forma de aventura de una hipotética situación que desembocaría en la tercera guerra mundial. Había escrito ya Chacal, Odessa y Los perros de la guerra, tres plusmarcas internacionales de ventas. Antes de dedicarse a la literatura, Frederick Forsyth ejerció durante muchos años el periodismo como corresponsal de prensa, radio y televisión. Como enviado especial recorrió numerosos países y acumuló información copiosa y muy variada que le ha sido útil para sus libros. Vivió  un año en Alicante, por lo que habla un poco de español.     
     –¿Hay algún secreto que explique la buena aceptación de todas y cada una de las novelas?  –le pregunté.    
    –No creo que exista la receta mágica. Pero sí puedo decirle que en mis novelas incluyo estos ingredientes: documentación amplia, acopio de datos a base de conocer los escenarios sobre el terreno y de entrevistar a cientos y cientos de personas, testigos directos o indirectos de la actualidad; penetrar tanto en los centros de poder como en los entresijos del hampa; tocar temas del momento que interesan o preocupan al gran público; y montar con todo ello una trama que tenga cierta dosis de intriga, de aventura y, por qué no, de romanticismo        
    –Con Chacal, gracias a los derechos de autor del libro y la película, ganó en un par de años el equivalente a cien millones de pesetas de entonces. ¿Le sorprendió  al principio un éxito tan fulgurante?       
    –No fue tan repentino como parece. Aunque ahora pueda ser difícil de creer, antes de publicar mi primera novela, Chacal (en su primera versión inglesa The Day of the Jackal), la rechazaron cuatro editoriales.                                                    .                                                                                                                                                                       Una de estas próximas semanas hablaré de los innumerables escritores que, como Forsyth, obtuvieron el éxito internacional después de haber sido despreciados por más de una empresa editora.