A propósito de ‘Tejiento identidades’, una exposición de Rosa Gómez

 


La fotografía como testimonio de la realidad es, probablemente, el documento más objetivo para conocer nuestra cultura. La tradición mostrada a través de la lente de Rosa Gómez, se nos hace conocida. Los límites entre producción de una realidad y la vida cotidiana se acercan, generando escenarios que reconocemos en una nueva visión de las costumbres populares

Desde su aparición, la fotografía fue apreciada como el medio expresivo por excelencia para captar los acontecimientos y se consideró cada vez más como un testimonio objetivo de la realidad; el medio más natural, transparente y directo de acceso a lo real. En el área de la antropología la fotografía etnográfica se utilizó desde sus inicios para dar un testimonio de veracidad. Se transformó en documento irrebatible de la realidad para observar los estilos de comportamiento perceptibles visualmente.
Dentro del registro de la realidad de nuestras tradiciones existe un conjunto de fotografías que suponen una fidelidad al hecho tradicional  y que se legitima con el tiempo, con su consecuente exhibición y circulación. Aparecen estas imágenes como el referente de una reivindicación étnica y exaltación de lo popular.

“Esta exposición forma parte de un trabajo extenso que comencé como un viaje,   y digo viaje aunque pareciera raro pues yo vivo en La Alberca, es decir en el mismo territorio que investigo, pero precisamente me doy cuenta de la riqueza de cada uno de los pueblos que la conforman.

Un viaje en el que como Ulises en la Odisea siempre regresa a Ítaca, y en el que hago un recorrido humano, a caballo entre la fotografía documental y la artística, por todos los pueblos y villas de la Sierra de Francia, que pude conocer a lo largo de estos años de trayecto por toda la comarca. Es pues, una mirada fotográfica personal del día a día de estos pueblos, de su forma de vivir, de su manera de trabajar, de sus costumbres y de sus tradiciones. Con esta cultura visual que describo en las publicaciones y reportajes gráficos intento dar a entender la importancia de la Antropología Visual ocupándome de estos temas para mostrar la vasta riqueza cultural de nuestros pueblos.”

 


Como sujetos representados en una imagen los retratos de personas y de costumbres serían la consecuencia de la materialización visual de la mirada del fotógrafo; éste, como productor de la imagen, despliega ciertos dispositivos y procedimientos para la construcción visual de lo étnico con una estética o una apariencia diferente muchas veces de lo que vemos, sin embargo este hecho no es preparado sino encontrado en los caminos de su quehacer fotográfico.

Con este planteamiento, se puede afirmar que las relaciones de producción tienen preponderancia sobre los medios de producción, ya que al convertir al sujeto en objeto no es el producto de ningún proceso técnico; sino que se produce más bien a través de una relación específica entre seres humanos, en donde uno desfigura e incluso deforma al otro, al imponerle una carga ‘etnográfica’ materializada en una estética determinada.

La fotografía étnica generalmente  retrata el comportamiento natural del sujeto,  aquello  que el fotógrafo considera que tiene el valor informativo para reconocerlo. Desde los inicios de esta práctica, la construcción estética se basaba principalmente en dos recursos: la escena y la pose, entendiendo siempre que lo que nos parece escena y pose no es algo preparado sino el hecho natural.  El montaje fotográfico buscaba escenificar un espacio determinado de modo de producir un específico efecto ambiental, en este caso ese efecto ambiental existe en la propia intervención del hombre. En  esta dramatización, el fotógrafo encuentra objetos etnográficos -trajes, joyas, que se acentúan  en la presencia de fiestas populares incardinadas en el pueblo que se quiere retratar,  y así aparece ante nuestros ojos testimonios vivientes del costumbrismo local.

Este escenografía logra generar una atmósfera convincente, donde el retratado se sumerge en una materialidad indiscutible que reafirma su condición, produciendo la semejanza entre realidad y representación sin saber donde empieza una y termina otra.

“Aunque la sociedad autóctona de la Sierra de Francia en Salamanca ha sido calificada y estudiada como una sociedad oral principalmente, es también una sociedad con una producción visual importante. Por un lado están las vestimentas y alhajas tradicionales que a día de hoy se utilizan en las fiestas y ritos con una serie de diseños iconográficos que contienen todo un lenguaje que ha pasado de generación en generación. Esta indumentaria y sus diseños han evolucionado a lo largo de la historia pero se ha mantenido en su esencia más pura, y en tanto que comunica sigue siendo una expresión muy importante.”

En el caso de la exposición “Tejiendo identidades”, Rosa hace de la fotografía un medio de estudio para un proyecto que recupera todos nuestros valores tradicionales, hecho que agradecemos para esta sociedad que pierde la memoria de las cosas y de la vida.

Rosa Gómez, colaboradora de SALAMANCArtv AL DÍA, en la exposición

 

La exposición está compuesta por más de 30 imágenes seleccionadas de las festividades de Cepeda de la Sierra. Unas fiestas que celebran la vida, como la primaveral Bendición de los Campos en el día de San Marcos y la de San Bartolomé, su patrón.

Se puede ver en Cepeda en el Centro de Mayores hasta el día 11 del mes de septiembre.

 

Rosa Gómez, con José Luis Puerto en la presentación de la Exposición, en Cepeda