Miércoles, 23 de octubre de 2019

Fulgor de Concha Casado (en memoria)

Concha Casado se acaba de marchar de este mundo, tras una vida longeva y de de plenitud, dedicada al estudio e investigación en dos disciplinas relativamente próximas: la lingüística (en su caso, la dialectología) y la etnografía. Concha Casado llegó a la etnografía a través de la dialectología, ya que bebió de la metodología alemana de “palabras y cosas”, uno de cuyos abanderados fue el lingüista alemán Fritz Krüger, que investigó, por cierto, en tierras sanabresas y en todo el noroeste peninsular.

            Fritz Krüger, además, realizó una reseña muy elogiosa de la tesis doctoral de Concha Casado sobre el habla de la comarca leonesa de La Cabrera Alta, lo cual supuso un enorme espaldarazo tanto para el libro como  para la trayectoria de Concha Casado, que fue una mujer avanzada para su época: estudió cuando pocas mujeres lo hacían y completó estudios en Alemania, lo que era un gran privilegio, debido al origen burgués y acomodado familiar, que contaba con recursos para ello.

            Concha Casado realizó toda su tarea profesional en Madrid, en el CSIC, donde recibió el encargo de montar el laboratorio de fonética, entre otras muchas tareas profesionales en tal prestigiosa institución. Y, en la capital, entró en contacto con personalidades como Julio Caro Baroja, que la orientó hacia esa pasión por la etnografía, que ya estaba en ella incubada. De hecho, una de las obras etnográficas claves de Concha Casado (que acaso sea su obra maestra el tal terreno), la que versa sobre la indumentaria tradicional y antigua en las tierras leonesas, está prologada por Julio Caro Baroja.

            Una vez jubilada, Concha Casado regresó a León y, a lo largo de varios lustros, desarrolló su obra etnográfica sobre las tierras leonesas, en campos como las artesanías, los ritos de paso, la joyería e indumentaria tradicionales, la arquitectura popular, etc.

            Pero Concha Casado fue una gran dinamizadora cultural también. Su obra se extendió a actividades como la creación de museos (en La Cabrera, en Maragatería…), el decisivo ciclo de “Descubre tu patrimonio” (un verdadero archivo de la cultura tradicional leonesa; ciclo en el que tuve la fortuna de acompañarla y de intervenir como ponente, prácticamente desde el principio y en casi todas sus convocatorias), las exposiciones, las charlas, las colaboraciones de prensa, las intervenciones en el mundo escolar y educativo (al que daba una gran importancia), etc.

            Concha Casado nos deja una obra llena de entusiasmo, de entrega y de sabiduría. La cultura tradicional de las tierras leonesas no podrá entenderse nunca sin sus decisivas aportaciones.

            Su labor fue reconocida con el Premio de las Humanidades de Castilla y León. Pero, para ella, el premio más importante era que la sociedad adquiriera conciencia del valiosísimo patrimonio de la cultura tradicional de las tierras leonesas, para que se preservara y no corriera peligro de desaparecer y caer en el olvido.

            Una de mis mayores suertes de mis ya largos años leoneses ha sido la de ser amigo de Concha Casado y el haber realizado con ella no pocas tareas de indagación y proyección etnográfica.

            El mejor modo de recordarla es que su obra esté viva entre nosotros. Se lo merece. Por su actitud tan generosa hacia la sociedad de la que procedía, dedicándose siempre al conocimiento, estudio y difusión de su cultura tradicional.

            Estas palabras a vuela-pluma solo quieren ser un homenaje en memoria de Concha Casado, que siempre vivirá resucitada en nuestra memoria.

(Fotografía: Ileon)