Lunes, 11 de noviembre de 2019

Procrastinadores

Así somos los españoles. Desde el 'vuelva usted mañana' de Larra al mañana lo tengo hecho de hoy. Dejamos todo  para el ultimo momento. La noche antes, los últimos días de un plazo de 6 meses, un informe vital hecho la noche antes y rematado los minutos antes de su presentación. Todo improvisado porque 'saldrá  bien, como siempre'. Tomar decisiones claves en unos días ,quizá mañana ya sabré que hacer, o mañana te lo digo. Si no tenemos una mejor situación es debido a la inseguridad, a la falta de costumbre, en la toma de decisiones, al exceso de confianza y a unas capacidades solo probadas bajo presión insostenible. Salvo los tiempos entre los Reyes Católicos y Carlos III,  España no ha sido capaz de demostrar ser un pueblo capaz. Que nos escaqueáramos de dos Guerras Mundiales, de alguna crisis sanitaria europea, de algunas crisis económicas  no ha venido a decir nada mas que hemos agitado, que no mezclado, dosis de suerte y de oportunidad. Nuestras verdaderas capacidades no nos evitaron entrar en una guerra con nosotros mismos y en una posterior cerrazón mundial. Somos capaces, muy capaces. Cumplimos leyes, las mismas que redactamos y que nos impongan. Tenemos una imaginación desbordante ante grandes necesidades, somos reconocidos por nuestra tenacidad, constancia y perseverancia. Hemos sido malos rehenes, prisioneros y poco dóciles súbitos ante los pocos reinos que se han atrevido a intentar conquistarnos. Sin embargo, somos muy procrastinadores.

Dejamos todo para mañana. El éxito esta en nuestra cabeza, lo visualizamos, nos ponemos a trabajar en ello, pero luego somos poco productivos y menos resolutivos  aún.  Debemos resolver ese inmovilismo mental que tanto nos acompleja y atenaza. Muchas veces, una buena presentación trasciende al contenido. Italianos son unos magníficos vende humos, los americanos aúnan las ultimas tendencias y técnicas de imagen y sonido y asiáticos tienen los últimos medios y recursos, pero detrás de todo ello, detrás de la imagen, en el contenido, si hay sustancia, hay españoles, si no, poco valor hay en el contenido mas allá del valor añadido de la presentación.  No nos tenemos en estima porque siempre, de los trabajos hechos a última hora, surgen dudas, obvias, las razonables. Si hemos sido capaces de hacer esto y parece tan bueno ¿porque no he podido hacerlo antes? ¿si le hubiera dedicado mas tiempo y dosificado el esfuerzo, habría obtenido aun mejores resultados? 
Esas dudas son humanas, de lo que no somos  conscientes es que es nuestra propia idiosincrasia la que nos lleva a dejarlo todo para mañana, cuando el trabajo nos cuesta mucho esfuerzo a todos hacerlo seamos de donde seamos. 
Estamos empezando a ver la salida del túnel de la crisis en base a esa constancia, ese buen hacer, esas capacidades del pueblo español. Una vez mas, ahora si se mezclan, dosis de reconocimiento y miedo internacional a como nos hemos levantado de esta situación económica. Y, sin embargo, tenemos una clase política que corre como pollos sin cabeza. Sin planificación, sin vías a continuar, consolidar el resultado y evitar futuras crisis o recaídas de la pasada. Presos de nuestra procrastinación, lo dejamos de nuevo para mañana. Tan para mañana como apuntan esas futuras elecciones, o como podría  apuntar una formación de Gobierno que, en breve, se enfrentaría al rechazo a sus presupuestos. No es un paso atrás formar un ejecutivo separado del legislativo y del judicial. Estamos a tiempo de escribir una nueva estructura para España que sirva del modelo de verdadera división de poderes. Ese que se creó en Europa y que, aunque sorprenda a extraños, solo funciona en Suramérica.
No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. Nadie nos escribirá una historia de nuestro mañana que nos guste si dejamos que otros lo hagan por nuestra procrastinación.