Martes, 22 de octubre de 2019

Culturadelriesgo.es

Es una realidad que la Sociedad actual es compleja y conlleva amenazas para la vida diaria. Por eso hay que estar vigilantes y manejar numerosas contraseñas para tener ciertas defensas antes las mismas. Así ocurre, por ejemplo, con las cuentas bancarias, el móvil y los ordenadores; pero la buena noticia es que son riesgos menores.

Las amenazas que son trascendentes son aquellas que suponen un riesgo para la Vida. Observemos algunas mediante los indicadores que hoy se pueden manejar y que suelen ser primera página en los medios de comunicación: 1.688 fallecidos en accidentes de tráfico que suponen la tercera causa de muerte prematura en los varones y la cuarta en las mujeres con un promedio 34 y 32 años de pérdida por morir antes de los 65 años. 264 ahogamientos que se han producido en España y los más de 150 rescates realizados ante situaciones de riesgo. 3.187 rescates realizados por las Unidades de Montaña con que cuenta la Guardia Civil en todo el territorio nacional y que realizaron a personas pérdidas o accidentadas en lugares de difícil acceso o en condiciones meteorológicas adversas para personal no cualificado.

Estos pocos datos indican que estamos ante una amenaza por su gran transcendencia sanitaria y social debido al número de pérdidas humanas. Por tanto, hay que reflexionar y tomar medidas ante esta situación que supone que la población general española está asumiendo con excesiva frecuencia riesgos vitales. Además, aumentan cada año y lo lamentable es que la gran mayoría de estas muertes se pueden evitar. En primer lugar, porque el factor determinante de estos riesgos es la conducta humana. En segundo lugar, porque empieza a ser muy frecuente en las actividades deportivas y/o de ocio una actitud de cultura del riesgo que no es comprensible en personas humanas y, por tanto, cerebrales; pero vulnerables. Ni las situaciones más óptimas, ni las condiciones socioeconómicas más favorables, ni los avances tecnológicos-científicos y sanitarios evitan el riesgo cuando se asume una conducta que es imprudente e insensata por sentirse inmunes. El riesgo existe en la vida diaria; pero hay que tratar de evitarlo y/o reducirlo.

Para ello, no queda más remedio que sensibilizar, educar y fomentar el sentido común porque este supone una herramienta defensiva y preventiva, al aportar sensatez y prudencia a nuestros actos. Si esto no basta, por lo que parece, también se deben instaurar medidas disuasorias efectivas como las multas, el pago de los rescates y otras medidas sociales. Todo ello, por una razón, los recursos son limitados y utilizar recursos humanos y financieros para imprudencias e irresponsabilidades detraen partidas presupuestarias para necesidades sociales y tambien porque estas amenazas no deben condicionar el progreso y el Bienestar de la mayoría silenciosa y prudente.

Algunos pensarán, que los que tienen que decidir las medidas y acciones sobre estas amenazas están más preocupados por ellos mismos que por la Sociedad. Tienen razón, en el momento actual, los políticos constituyen un riesgo añadido. Porque tienen una actitud irresponsable ante los problemas de los españoles, fruto de sus sesgos ideológicos, sus intransigencias cerebrales e interés personal. Los españoles ya han dicho por dos veces, lo que quieren, acuerdos y consensos que duren más allá de una legislatura porque la experiencia de las mayorías absolutas han resultado ser una amenaza y ponen en riesgo el medio y largo plazo de los componentes esenciales de una Sociedad, la Educación, la Justicia, la Sanidad y los Servicios Sociales.

En mi opinión, existe una cultura del riego determinada por los egos, la irresponsabilidad y las arrogancias inadecuadas de una gran mayoría de incompetentes que no utilizan el sentido común ni el cerebro. Y a la Salud, se llega con conductas y hábitos que permiten evitar el riesgo innecesario y fomentar la prevención, el Bienestar y la Calidad de Vida.

JAMCA