Jueves, 29 de octubre de 2020

Jolín

Son días de estado de ánimo cambiante.

Tras el deseado empacho de olimpiadas y unos días a solas con la familia, vuelta al dulce hogar.

Sí, he visto todo lo que he podido en la tele, he sufrido y me he emocionado como muchos, he leído lo que otros escribían, a eruditos de la pluma, a osados comentaristas de deportes escasamente conocidos por la mayoría.

La olimpiada deja una huella que el viento de Levante se encargará de borrar en breve. He querido escribirle unas letras a Juan Carlos Navarro, a Pau, a Rudy, a Calderón, pero aún no me he atrevido, sigo ligado al sentimiento de Nadal, a la noche sin dormir porque Francia apeó a las "guerreras" ... y pienso como será la vida de todos los olímpicos que han ganado medalla y dejarán de salir en los medios. Saúl Craviotto, Maialen, Valentín y todos aquellos menos habituados a los focos, pienso en ellos, en sus hazañas deportivas y también en los olímpicos que por no ganar medalla parece que nunca estuvieron, los homenajes se repiten en sus lugares de origen, a los salmantinos Álvaro de Arriba,  Pilar Delgado,  Víctor Sánchez,  todo mi más profundo respeto con medalla o sin ella. Pienso en todos y pienso que en unos días comienzan nuestra "Paralimpiadas", que Alejandro Sánchez Palomero a pesar de todos los méritos acumulados sólo estará presente como comentarista en natación para Tele deporte porque su categoría no está incluida en los juegos como para triatleta, que Manolo Martín, jugador de Boccia granadino con el que contamos en Aviva junto al ex seleccionador olímpico Álvaro Galán no lo tendrá fácil para obtener una nueva medalla, me he quedado perplejo al comprobar que España acude con menor representación de jugadores al igual de muchos países, pero este es otro tema peliagudo.

En unos días tendré la fortuna de poder ir a visitar Aviva Brasil y ver a nuestros deportistas en Río, gracias a mis compañeros y Elena por ser mis ángeles.

No puedo acabar esta columna sin volver a repetir jolín, porque otros amigos con familias tienen que emigrar por la ineptitud de los altos cargos de nuestra ya extinta Caja Duero.

Aún así fe y esperanza.