Lunes, 3 de agosto de 2020

Lunas de agosto

Homenaje y un llanto por el maestro Federico García Lorca

Si pudiera llorar de miedo en una casa sola,
si pudiera sacarme los ojos y comérmelos,
lo haría por tu voz de naranjo enlutado
y por tu poesía que sale dando gritos.

Oda a Federico, Pablo Neruda

Eran las cinco, Federico; pero las de la seca hora de la madrugada, y yo daba vueltas en el ruedo taurino de las sábanas pensando en ti.

Sí, era la hora luctuosa del solitario, y luego, después de releer tus poemas, el sol torero hizo, de nuevo, su paseíllo por el día. Y amaneció. No escuché clarines de gallos, pues ya sabes que en las ciudades, como en tu Nueva York, solo gallean las sirenas.

Pero escuché tu lamento: “ Huye luna, luna, luna. / Si vinieran los gitanos, / harían con tu corazón/ collares y anillos blancos.”

Hoy, sabes, habrá luna llena, y ayer ya cabalgaba enchida por las morenas sierras de la noche.

Hace 80 años que nutres tierra con tu arte grafiado, con tus dibujos floreados, con tu piano granadino. Tú, que te alimentaste de la fértil verdura de la Cultura, sigues nutriendo las bibliotecas y memorias del mundo. Y mira por donde, fue una pólvora inerte la que nos desnutrió de tus frutos.

Y me voy a aquel agosto de tanto rastrojo, de tanta quema patria, donde tú te nos fuiste a las efemérides de un 36 atroz.

“…jaca negra, luna roja. /La muerte me está mirando / desde las torres de Córdoba.”
 

Ay Federico, si yo te hubiera podido advertir.

Y sin embargo, nos dejaste tu obra, tu vida, tu ejemplo, en donde un verso tuyo vale más que cien mil balas de muerte, soledad y resentimiento de los que segaron tu vida porque no hallaban nada mejor para la suya.

 

 

 

 

 

 

 

¡Va por ti, Maestro Federico! Ya nos llegan las cinco de la tarde, y suenan los clarines en el reloj.

La vida, ya ves,  sigue su sempiterna capea con nosotros.

Ay Federico, lejano y solo, y con tantos en tu memoria.

” ¡Si muero, / dejad el balcón abierto!”

Canciones, Federico Gracía Lorca, 1927.