Domingo, 25 de octubre de 2020

Siniestro total ( I )

 

 

Cuando contratamos un seguro para el coche lo hacemos con la confianza de pensar que “estamos seguros” ante cualquier incidente que podamos tener.

No es que las aseguradoras lo pongan fácil, no. Lo primero para ponernos ya en guardia es su propia terminología, porque a cualquier incidencia que te ocurra le llaman “siniestro”. Esta palabreja es inapropiada para accidentes de poca monta, pero para los que son realmente importantes, incluso trágicos, es menos apropiada aún.

Pero no es esto lo más preocupante, sino sus actuaciones que, cubiertas y bien cubiertas por acuerdos y normas de inexplicable aprobación, dejan muchas veces al supuesto asegurado literalmente indefenso.

Voy a referirme a casos mínimos en los que se sufren daños en el vehículo sin lesiones a los ocupantes. De los otros, a Dios gracias, no tengo experiencia.

El desgraciadamente típico golpe que dan por detrás conductores “despistados” que no guardan las distancias reglamentarias y que van pensando en vaya usted a saber qué en lugar de ir atentos a semáforos, peatones y demás.

Te dan el golpazo, te libras por tablas de quedarte en el sitio, pasas por el hospital con el por suerte solo latigazo cervical y para casa. Sin coche, claro, porque el inconsciente de turno te ha dejado la parte de atrás hecha un higo y lo tienes que dejar en el taller correspondiente.

Y ahí empieza el viacrucis.

Hasta el preciso momento del percance tu coche estaba fenomenal. Tan fenomenal que era el que utilizabas para los desplazamientos habituales y necesarios: trabajo, recados, vacaciones. Un coche cuidado como un bebé, sin kilometraje excesivo, sin una mínima abolladura...

¡Ah! Pero para las aseguradoras eso no tiene validez, solo vale la fecha de la matrícula, Y ¡ay como pase de diez años! Tu coche no vale nada. Tan nada vale que si el arreglo cuesta más que la valoración que ellos le dan al coche normalmente unos 1.500 €) lo declaran siniestro total y a tomar por saco.

Esta es la primera “norma” difícil de asimilar. ¿Cómo que tu coche está valorado en 1.500€? Que no lo voy a vender, señores, lo voy a usar, lo uso, lo necesito, está totalmente activo, con la ITV recién pasada.

Ese coche que ustedes miran por encima del hombro, a mí me supone no tener que comprar otro, porque no lo necesito. La ITV pasada le da su propio valor, el de su funcionalidad y estado apropiado para su uso y disfrute.

¿Y si yo tengo un coche de hace más de diez años y lo he tenido guardado sin apenas usarlo? ¿Vale nada por la matrícula? ¿Quién se ha inventado y hecho ley tal desatino? Lo que tienen que valorar es la utilidad real del vehículo, ¿o no?

Pues no. Te quedas sin coche y encima sin tener culpa de nada.

¿Qué ocurre con el cafre que te embistió? Que se va de rositas porque su coche tiene menos daños, se lo arreglan y ya está.

Sería más justo que si un elemento de estos te deja sin coche, te compre uno. ¿Tengo que pagarlo yo si él ha sido el culpable?

No voy a quedarme con cara de mona viendo como mi coche se va a la chatarra por 1.500 €. Que no. Iniciativa popular, defensa jurídica hasta donde haya que ir, ¡No sin mi coche!

Y la segunda parte: la indiferencia y desatención de la aseguradora que te tiene días y días esperando a ver qué decide en un “ni se muere padre ni cenamos”. Que si el perito va, que si el perito viene, que llámeme usted a mí (a un 902, claro), que si el perito todavía no ha entregado el informe. Y vuelta a llamar al 902 donde para más coña te tienen minutos y minutos y más minutos, que eso debe ser otra parte del negocio, como si de línea erótica se tratara. Caliente te ponen, sí, pero de ira.

Todos los años pagando puntualmente el recibo de marras y ellos tan contentos. Pero en cuanto tienen que responder se revuelven y sacan las hieles.

Conocí el caso de un señor que chocó de noche con un animal en carretera. Al cumplir el plazo anual, la compañía aseguradora le dijo que no le renovaban el seguro. Ese señor llevaba diez años con esa compañía y tenía todo asegurado con ella: coche, hogar, moto. Pues prefirieron no tenerlo por haberles ocasionado un gasto por algo totalmente involuntario y sin culpa. Así son.

En estos momentos estoy a la espera de la decisión que van a tomar ya que he rechazado lo del arreglo con piezas “alternativas”. Sí, le llaman alternativas porque hay que suavizar lo de segunda mano, pero son de segunda mano. A ver si suavizan lo de siniestro y dejan de despistar con lo de alternativas para dejarte el coche lleno de recortes de maternidad.

Así que continuará. Y seguiré reflexionando para ver a qué conclusión llego, si esto de las aseguradoras de vehículos es cosa de locos o de listos.

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