Ah, la cultura

Leí al vuelo en un medio de esos que se te meten furtivamente por los ojos: “la cultura de apoyar en masa a la Selección”. Sí señor, eso es cultura, apoyar a la Roja. Para eso hay miles y miles de periodistas desplazados a las canchas de las ciudades donde se juegan los partidos. Toda España, claro no tiene otra cosa que hacer “este país”, que dicen ahora. En realidad los que ven la tele tienen  que elegir entre ver políticos o ver futbolistas; o escuchar a los periodistas, que comentan las jugadas y patadas de unos y otros. Es decir que también es cultura apoyar a la selección, cada cual a la de su país europeo o americano. Inglaterra, o los ingleses, o el “reino desunido” ha perdido su identidad. Ya no sabe si es Europa o no lo es. Y todos los demás andamos buscando qué somos, y ya no sabemos ni de dónde venimos y a dónde vamos. Europa a la deriva. Y quizá este mundo del siglo XXI se ha perdido en la tecnología, que le explota entre las manos. Y de aquella cultura que llamábamos humanidad y humanismo, casi nada. Todo es cultura y ya no es cultura lo que era cultura, o quedan sólo los residuos. Mezclamos “El jardín de las delicias” del Bosco con esqueletos humanos o animales, con fantásticos héroes alados y monstruosos, con dinosaurios de plástico, con gritos desaforados, histéricos, en los escenarios, con chistes burdos en los clubes de los comediantes, hasta con las mismas heces de la humanidad. Y  al final el hombre europeo no tiene otra opción que el declarar cultura los eventos deportivos, que nadan en la moneda única; vengan millones de euros para los futboleros. No sé si en la cultura deportiva tenemos que incluir también las borracheras y las peleas de los “huligans” , vulgo “hinchas”, que se pelean entre sí, nos hacen gastos millonarios para pagar a los policías, para que se peleen también con ellos. Bueno al menos nos queda una cultura: la de apoyar todos, los futboleros y los no futboleros, a la selección de España.