Domingo, 20 de octubre de 2019

Competencia entre Universidades

En esta Sociedad tan competitiva que tenemos, los rankings de todo tipo están de moda. No se preocupen, no voy a hablar sobre los virtuales de las redes sociales que se utilizan con excesiva y profusa generosidad en los medios de comunicación para encumbrar a alguien que dice mucho; pero nada significativo. Sobre el ranking que voy a reflexionar es el publicado recientemente sobre las Universidades españolas porque estas instituciones son un subsistema social importante para el progreso,  el desarrollo y la innovación de nuestra Sociedad al aportar profesionales capacitados y formados de manera integral.

El U-Ranking realizado por un instituto valenciano de investigaciones económicas (IVIE) y la Fundación BBVA hace una valoración de las distintas universidades españolas, tanto públicas (48) como privadas (13), con tres parámetros (rendimiento docente, rendimiento investigador y resultados en innovación) y con 25 indicadores,  para establecer cuáles son las mejores y cuales las peores.

Lo primero que llama la atención es el amplio número de universidades que existen en España, más de una por provincia. Lo que pone de manifiesto que en estas últimas décadas las Comunidades Autónomas (CCAA) han realizado un gran esfuerzo por tener sus propias universidades, sin pensar y valorar, la idoneidad de su necesidad. Este excesivo número condiciona la adecuada financiación que deberían tener las universidades públicas españolas en su conjunto y, en consecuencia, se condicionan los recursos humanos, materiales y científico-técnicos adecuados para cumplir con sus fines fundacionales y con sus retos sociales mediante el proceso de enseñanza-aprendizaje y la investigación. Por lo que en este estudio debería existir algún factor corrector que neutralice estas variables de influencia y/o confusión. No es igual que exista una única universidad en una CCAA que varias y no es lo mismo que sea en una CCAA económicamente fuerte y provincial que económicamente débil y multiprovincial.

Por otra parte, dicho análisis está sesgado por valorar sólo rendimientos cuantitativos sin tener en cuenta un indicador transcendente como es la relevancia social y cultural de las universidades en su área de influencia; pero también a nivel nacional e internacional. Este rol social y de compromiso con la Sociedad, les hace estar implicadas en su desarrollo social y cultural. Este es el caso de la mayoría de las universidades públicas generalistas, aquellas que tienen diversidad de grados y postgrados con planes de estudios que facilitan a los bachilleres la accesibilidad y la universalidad de la Educación Superior (ES). Aspecto que no tienen en cuenta las universidades altamente especializadas y las privadas que desarrollan unos grados con un interés profesionalizante y/o empresarial o económico. Por tanto, sería adecuado estratificar a las universidades para no comparar universidades con fines docentes distintos y con roles sociales diversos. Todas son legítimas y aceptables en la Sociedad actual; pero unas defienden y están comprometidas con su rol social, cultural e histórico como son las universidades públicas y otras buscan el oportunismo empresaria y económico. Las primeras facilitan la accesibilidad a una gran diversidad de estudiantes, de amplios estratos sociales y tienen un impacto relevante en el desarrollo social y sirven para transformar la Sociedad al hacerla más justa y equitativa. Las segundas sólo cambian la situación de unos determinados estratos y su aporte ni tiene significación estadística ni social. También, existe en esta valoración un sesgo tecnológico dado que en las universidades específicas, como son las politécnicas, la innovación tecnológica está entre sus objetivos básicos de su formación, lo que condiciona y confunde los resultados al compararse con las generalistas.

La ES no se mejora sólo con la competencia y las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs), que son herramientas a utilizar; pero no hasta el punto de deslumbrarnos y, ver en ellas, la solución y la excelencia. En mi opinión, la mejora de la Universidad española pasa por Consensos Nacionales que unifiquen los planes de estudios y todo ello enmarcado en un proceso de colaboración, coordinación y lealtad que consiga reordenar y clarificar la ES y, por consiguiente, el cumplimiento de sus fines fundacionales que siguen estando vigentes.

JAMCA