Jueves, 20 de junio de 2019

Estás distinto

[Img #565511]Hay frases que son una descarga eléctrica en el espinazo. “Tenemos que hablar”. Uf. “No eres tú, soy yo”. Ya. “Estás distinto”. Anda ya.

Hay sentencias que aunque no vengan de la persona que más quieres, ni siquiera de algún familiar o de cualquier amigo, hacen que se te pongan los pelos como escarpias. Estás distinto. Buf.

Hay afirmaciones que, viniendo de alguien respetado y a quien estimas, suenan como un disparo descerrajado en la sien. Distinto, últimamente estás raro.

Si no fuera porque uno va saliendo del hoyo en el que pensaba haber caído hasta que cayó en la cuenta de que le empujaron. Si no fuera porque la luz que cada vez está más cerca no es la del final del túnel sino la del sentimiento y la razón que bien dosificadas alumbran más que el sol. Si no fuera porque los euros invertidos en terapia comienzan a dar sus frutos. Si no fuera, ya digo, por todo esto y el amor verdadero de los que verdaderamente nos aman… hubiera sufrido un asesinato verbal en primer grado: Estás distinto.

Y claro que estoy distinto. Menos mal. Porque ahora soy yo mismo. Dueño de mis decisiones. Podré acertar o errar, pero son las mías. Y asumo las consecuencias. Te podrá gustar más o menos, pero soy yo. Ahora he tomado las riendas de mi vida. Y elijo con quién, cuándo, dónde, cómo y qué. Y doy explicaciones a quien corresponde sobre lo que corresponde cuando corresponde. A nadie más, sobre nada más, nunca más. Por eso estoy distinto, por eso últimamente estoy raro, porque ahora soy yo mismo, porque me he encontrado después de mucho buscarme. Y me he sorprendido al darme cuenta de que soy un tipo que no me caigo del todo mal. Que tengo muchas virtudes, grandes capacidades y, como todos, mis defectos descomunales en los que trabajo cada día para mejorar. Para ser mejor persona y poder darme de un modo auténtico, sin aparentar.

Estoy distinto, sí. Ahora sé quién soy. Ahora sé como quiero que me quieran. Ahora sé lo que quiero y exploro –sin ningún miedo- para ver hasta dónde puedo. O me dejan, o me dejáis.

Y ya no tengo miedo a las frases que me disparas, a las sentencias con tus amenazas, a las acusaciones falsas. A que pongas en tela de juicio mi palabra. No. Estoy distinto, sí. Y aunque trabajo en superar mi mejor versión cada día, soy yo. Me  alegra que te hayas dado cuenta. Aunque también te advierto: me da un poco de pena que no lo hayas visto antes, que hayas tardado tanto, que te haya costado tremendo esfuerzo y -me entristece sobremanera- que no te guste un pelo que justo a mí, me tocara ser yo, al lado de ti.