Miércoles, 26 de febrero de 2020

J. M. Delgado Varela (1917-2016): Teólogo, hombre en Libertad

02.jpg Ha muerto en el Convento de la Antigua, Guatemala, (12.2.16), J. M. Delgado Varela, figura señera de la Teología y de la Vida cristiana, un siglo al servicio del Evangelio Mercedario.

Muchos le debemos la libertad para pensar y creer, para ser personas y saber que el evangelio culmina en las obras de misericordia, que él realizó como teólogo y como servidor de los encarcelados.

Había nacido en Conxo, Santiago de Compostela (17.1.1917), y profesó de mercedario en Poio, Pontevedra. Culminó su estudio de teología y vida en la más dura de las universidades, en las trincheras de la Guerra Española (1936-1939), como oficial de transmisiones, sin disparar nunca un tiro, por objeción de conciencia.

¡Llevaba siempre en su macuto de guerra la Biblia y las obras de Amor Ruibal, para entender y pensar la vida desde el evangelio, y desde una nueva experiencia filosófico-teológica de apertura a todo el mundo!. Rechazó desde entonces las esencias puras y los dogmas impuestos, para integrar a Dios en el despliegue relacional (co-relacional) del mundo y de la vida de los hombres, en línea trinitaria y cristológica.

Fue uno de los teólogos más conocidos de la posguerra española. Abrió difíciles fronteras de libertad y pensamiento, "luchando" contra casi todos (contra un pensamiento establecido de esencias eternas y sagradas), siempre al servicio de la libertad personal y social, en un tiempo de pocas libertades.

Cumplida su labor en esa campo, cuando el Concilio Vaticano II marcaba otros rumbos, pensó que su labor de enseñanza académica y de publicaciones de tipo "dogmático" había culminado, y buscó otro frente de libertad y trabajo liberador en Guatemala, donde acaba de morir, con 98 años.

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El pasado 17 de marzo le visitó en La Antigua (Guatemala) D. M. Rajoy, presidente del Gobierno de España, para entregarle la medalla de Isabel la Católica, como reconocimiento de su labor cultural y social.

Sigue una semblanza personal de su trabajo como profesor de teología, y la reseña académica que le dedica el Diccionario de Pensadores cristianos. Así quiero ofrecerle mi recuerdo emocionado, agradecido.

Un profesor, tres verdades

Conocí a Delgado el año 1957, cuando comencé a estudiar filosofía y teología en el Teologado Mercedario de Poio (Pontevedra) . Delgado era entonces nuestro profesor “estrella”, y tengo la certeza de que fue también nuestro amigo. Tres cosas me enseñó, tres esenciales, que han marcado hasta hoy mi vida, de forma que por ellas sigo siendo un hombre que busca la verdad, un cristiano:

Delgado nos enseñó a razonar desde la libertad de conciencia y pensamiento. Recuerdo todavía con pasión sus “duras” clases de epistemología y de teoría del conocimiento. Nos habló del primado de la conciencia, sobre toda verdad objetivada. Ser fiel a la conciencia, ésa era para él la enseñanza esencial del evangelio y de la teología.

Nos habló de la grandeza del pensamiento que busca la verdad, como signo de Dios en nuestra vida, del “yo” divino que somos cada uno de los hombres y mujeres. Nos habló de la libertad (¡que es Dios!) por encima de todos los sistemas conceptuales y sociales.

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Delgado nos enseñó a superar un tipo de ontología objetivista, que dominaba en los manuales escolásticos de entonces. Él era en el fondo un kantiano, recreado por Amor Ruibal, y creía que todas las realidades son “correlativas”, todas se relacionan e implican, empezando por el Dios Trinidad, encarnado en Jesús, dentro de la historia, como fuente de historia, desde el primado de la "libertad personal" (No hay otro primado verdadero, nos decía siempre, él que había venido de la guerra).

Todavía hoy siento un temblor interno al recorar sus clases del Dios Trinidad, que es amor mutuo, búsqueda del Uno en el Otro, reciprocidad de conciencias, paso del “yo” al “tú” y al nosotros, siempre desde el primado de la persona sobre la esencia, del encuentro libre entre personas, por encima el dominio de unos sobe otros.. Por él escribí un libro sobre el “Conocimiento de Dios”, que no publiqué por entonces, a pesar de que él así lo quería, un libro que estoy publicando ahora, muy renovado, pasados más de cincuenta años: Teodicea (Sígueme, 2013) y Trinidad (Sígueme, 2015).

Él nos enseñó el primado de la caridad sobre todo pensamiento. Ésta era la clave de bóveda de su pensamiento y de su vida, tras haber pasado por una durísima guerra, que a su juicio sólo tenía sentido si desembocaba en el primado de la libertad personal y social, pero siempre abierta a la caridad (es decir, al primado del pobre).

Él era por entonces mi "director teológico", y así me dijo un día cuando le indiqué que me gustaría estudiar filosofía: “Tú estudia Biblia, y comenta un día el pasaje de Mt 25, 31-46. Ahí está toda la teología y la vida cristiana”. Y así lo hice; dejé la filosofía pura, me introduje en el principio y fundamento de la Biblia, que es el descubrimiento y cuidado del "pobre", y así publiqué más tarde un libro titulado “Hermanos de Jesús y servidores de los más pequeños. Mt 25, 31-46” (Sígueme 1844).

Un profesor que venía de la vida, que venía de la guerra.

Delgado había aprendido esos principios en la Guerra Española (1936-1939), donde fue Oficial de Transmisiones. Nos decía que no había disparado un tiro (¡no podía haberlo hecho!), aunque se mantuvo meses y meses en los lugares de más riesgo, aprendiendo de la vida, rezando y leyendo las obras de Amor Ruibal, sobre la relatividad y la correlación entre todos los hombres y las cosas.

Cuando le preguntábamos por detalles sonreía, no quería "contarnos batallas"; quería que superáramos por dentro la Guerra pasada, para entrar en un futuro de concordia, de servicio cristiano a los pobres...Esto le llevó a crear en Campelo, el barrio pobre entre Poio y Pontevedra, un Capilla, un lugar de encuentro y de comunión... de promoción humana para los últimos de la tierra.

Era un teólogo clave en la España del tardo-franquismo (de 1950 a 1965)… y así batalló en Congresos y Cursos de todo tipo, siempre al servicio de la libertad teológica y cristiana, pero, en un momento dado, realizada su labor académica, hacia el año 1970, quiso irse a “la misión” , a una misión más social, y en ella ha vivido casi cincuenta años en Guatemala, donde ha trabajado al servicio de los encarcelados y animando comunidades cristianas.

Se fue cuando yo empezaba mi labor teológico en Poio y en Salamanca, una labor que en gran parte se la debo. Creo que he sido fiel a su legado, y así lo quiero confesar ahora, ante su foto, con el Presidente del Gobierno de España, su paisano. Dos veces le he visto en Guatemala en esos años, con él he compartido algunos de los días más hermosos de mi vida. Gracias, José María. Sólo el Señor te puede premiar por todo lo bueno que has hecho.

A continuación pongo la página que le dediqué en mi Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella 2012)

Nota necrológica de la Hermandad de la Merced y de la Comunidad Mercedaria de La Antigua: 17, 2, 2016


DELGADO VARELA, JOSÉ MARÍA (1917- ).

Teólogo católico esp