“Borgen” en España

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¿Adónde ir? Esta es la pregunta que todos nos hacemos. Cuando han pasado dos meses desde las últimas elecciones y la incertidumbre es el panorama de fondo. Con un PP que ha renunciado a presentarse a la investidura porque Rajoy no tiene los votos suficientes para ganar –y es cierto- y el Rey ha tenido que pasar la pelota al segundo partido más votado pero Sánchez lo tiene muy difícil porque tanto a derecha como a izquierda le niegan el agua y solo cuenta con el apoyo de Ciudadanos, cómo no va a ser el sentimiento  de desconcierto el que invada a los ciudadanos. Desconcierto y escepticismo porque en lugar de prevalecer los intereses nacionales, parece que es el tiempo de los intereses partidarios, en un momento en que nos la jugamos, con una situación económica que no invita al optimismo si no hay un empuje político que arriesgue todo porque todo está en juego.

Es verdad: el PP es el partido mayoritario, pero nuestro sistema político es parlamentario y en consecuencia gobernará el partido que reúna una mayoría que es imposible alrededor del PP. ¿La gran coalición, la solución alemana? Pero España no es Alemania y los cuatro años pasados fueron empleados por el PP sin ánimo de consenso: qué leyes se pactaron entre los dos grandes partidos, qué grandes decisiones se consensuaron, prevaleció el rodillo. La última legislatura fue del PP contra todos los demás, y en estas condiciones es insólito e ingenuo que se pretenda obtener el apoyo de quienes fueron ninguneados sistemáticamente durante cuatro años. “Que nos apoye el PSOE y así evitaremos que Podemos hinque sus incisivos en el sistema”, cuando tú no has hecho nada a favor de una cultura del pactismo, es como tirar salvas al viento.

De ahí que la única salida realista –aunque algunos dicen que imposible- sea la abstención del PP para favorecer un gobierno de coalición entre PSOE y Ciudadanos, con un programa que garantice unos objetivos comunes y nacionales: lucha contra la corrupción, cambio de la legislación electoral, recuperación de una política social a favor de los más débiles, y persistencia en una política económica ortodoxa que nos permita seguir creciendo en la línea de la UE, aunque pactando los plazos de los objetivos indeclinables de un modo más flexible, y una acción decidida en Cataluña en vez de esconder la cabeza ante el grave problema secesionista.

¿Demasiado para el PP? Tragaderas inmensas que lo hacen imposible, dicen algunos, pero la única salida si no se pretende abocar a la celebración de nuevas elecciones que supondrán una repetición de los resultados de diciembre, como avanzan las encuestas, y entre tanto un gobierno que no gobierna y todos los problemas sobre el mantel. Resultado: inmenso desprestigio de esta clase política, y en junio volveríamos a las andadas, con un sistema que no resuelve los problemas de los ciudadanos, y esto es grave, muy grave.

Que no es la solución ideal, tal vez, pero la política es el arte de lo posible, no de lo ideal. Si en mis manos estuviera, propondría una solución “a la danesa” porque en el país nórdico se ha ensayado con éxito (la serie de televisión “Borgen” da cuenta de ella): una gran coalición de PP, PSOE y Ciudadanos, con un Gobierno presidido por…Albert Rivera, el líder minoritario, con pesos pesados de los tres partidos en todos los ministerios (no cantamañanas, como a veces por desgracia hemos tenido que sufrir en este país), dispuestos a tirar del carro común, y con tiempo para que los dos grandes partidos se recompongan y salgan por la ventana todos los artífices de la corrupción. Y también para que Podemos madure democráticamente.

Marta FERREIRA