Martes, 27 de octubre de 2020

Somos lo que somos

   Te pongas como te pongas y la ropa que te pongas eres como eres.

   Podemos vestir de palabras nuestros hechos y aún así ser inciertos, esta columna versa sobre el sin sentido diario de un caminar que es rutina frente a la emoción o desgarro del pasajero momento.

   Me pregunto si esperamos el fin de semana para descubrir una nueva ruta de senderismo, si estamos esperando soplar una vela y entonar el cumpleaños feliz, ¿qué es lo que nos emociona? Si todos los adornos son sólo la maleta que cargamos, si la estación de tren es sólo una nueva puerta que se abre.

   Si nos consideramos felices o infelices por hacer lo que hacemos, si deseamos lo que no tenemos y no valoramos lo que somos. Sigue en esta mente el mensaje de Pinilla, nuestro cura del Milagro en su eterna cruzada y la memoria acucia lo imposible, la solución al drama. Ante los gigantes, ante las tragedias humanas unos pocos hacen algo, unos bomberos rescatan náufragos o cadáveres y los demás vivimos mundos paralelos que nunca se cruzarán.

   Vivir en la inquietud de la consciencia entra en conflicto con los deberes diarios de los niños en la casa. Al final uno no sabe dónde está la realidad si aquí o allá, si todo o nada es importante o real. Ahora que Einstein ha resucitado con sus ondas gravitatorias descubro  también un “icono”, otra imagen desoladora de un esquelético cuerpo de un niño de unos 4 años al que una voluntaria mitiga su sed. Somos lo que somos y nuestro ombligo está lleno de miseria. Como recitan y cantan nuestros hijos la canción de Pablo López y Juanes

   “Si estos idiotas supieran 
que yo soy el hombre más rico del mundo 
así, viviendo de tus abrazos, olvidaron 
que un hombre no es más que un hombre 
que tus manos son mi bandera 
y que tengo de frontera una canción

No te preguntes para que he venido
pregúntate mejor como has llegado
puede que seas el hijo de algún hijo 
de un esclavo!..”