Viernes, 23 de octubre de 2020

La peor traición

 

Algunas veces, nos sucede que echamos el alto y miramos hacia atrás. Normalmente coincide con cambios en nuestra vida, situaciones buenas o malas que te condicionan,  pero otras es porque simplemente necesitas hacerlo.

 

Yo hoy he frenado. No en seco, no bruscamente, pero si lo suficiente como para darme cuenta, de que el camino que llevo no es exactamente el que quiero llevar…

 

Me he dado cuenta de que echo de menos, muchas cosas y momentos, pero sobre todo a muchas personas y lo  mejor, es que he sido consciente de que tan sólo variando un poco los objetivos, puedo lograr conjugar perfectamente pasado y presente logrando un futuro más acorde con lo que deseo de verdad.

 

Por ello voy a dejar de huir porque con ello sólo enseño a renunciar, voy a dejar de desear, porque quiero aprender a  intentarlo todo, y sobre todo voy a dejar de invertir en objetos. Quiero que mis hijos tengan experiencias, las que he tenido yo, esas que extraño tanto, esas que juntas forman el ser que soy hoy.

 

Porque en  la vida real no podemos dar a la pausa, creo que debemos cambiar cualquier objetivo por disfrutar.

Me parece que ha llegado el momento de mirarme al espejo y buscar aquello con lo que brillan mis ojos y mientras lo tengo,  enseñar a mis hijos a encontrar su propio brillo…