Las piedras

Me refiero a esas piedras que se han hecho famosas. Las piedras de los riñones de un futbolista. En estos días los medios de comunicación nos las han puesto hasta en la sopa. En el quirófano y fuera del quirófano. Con comentarios de los medios visuales en grandes caracteres y eufóricos comentarios periodísticos. Es que hay tantas noticias deportivas que es una gozada. Pero ¿qué me interesan a mí las piedras de unos riñones de un futbolista? Pues si no te interesan te las tragas, y hasta puede ser que las veas en un museo de piedras de [Img #560260]riñones célebres. ¿Y qué hay detrás de las piedras de los riñones de un futbolista? Pues lo mismo que detrás de la cabeza, los brazos o los pies de un jugador de fútbol europeo o americano o asiático, que dicen que ahora también está en auge y maneja mucho dinero. Porque detrás está la publicidad y el negocio. Dicen los periodistas que 30 segundos de publicidad en uno de esos espectáculos de fútbol americano que han montado en estos días los norteamericanos cuesta una barbaridad de millones de dólares, no me he aprendido la cantidad, ya no soy capaz de retener en la memoria tantas cifras de millones y millones con las que nos bombardean todos los días. Además de lo que se llevan a sus cuentas los que le dan patadas al balón redondo u ovalado. Además de lo que nos cuestan a los contribuyentes las horas que le dedican las televisiones públicas, por los menos, a esas estrellas. Y luego a continuación en la misma tele te dicen y podemos verlos que hay millones de niños hambrientos, que se mueren de hambre, o que huyen de las guerras, niños o mayores, por el mar o por los caminos de Europa. Es que nos acostumbramos a todo. ¿Por qué estará tan mal hecho el mundo, aunque parezca tan bonito, para algunos? Seguramente porque nos lo hemos hecho así nosotros mismos.