Dejando huella en Baraka

Si tengo que empezar a redactar esta experiencia, que menos que empezar por el principio, yo llegué a esta entidad mediante mi tutor del centro donde estudié animación sociocultural, dicho tutor me comunicó que mi destino de prácticas era Cáritas, podéis imaginaros la responsabilidad que sentí en ese momento. Todos sabemos, aunque sea de oídas, que Cáritas es una entidad muy amplia y con una gran labor social.

Me comunicaron que mi destino en esta entidad era Baraka, centro intercultural en el que participan principalmente personas inmigrantes pero abierto a todo el mundo, en ese momento, mi vida dio un giro de 180º y os cuento el por qué, he de reconocer que los primeros días quizás fueron duros y complicados, aun no estaba adaptada al ritmo que requiere dicho centro pero con el paso de los días mi propio cuerpo era quien me pedía a gritos ese ritmo, mi labor en este centro se basa principalmente en los niños aportando ese toque de animación que necesitan y a su vez ayudarlos a crecer en los estudios y no solo en eso. sino también como personas.
Poco a poco mi labor en Baraka fue aumentando, crecieron las responsabilidades, ya no solo jugaba, cantaba y pintaba con los niños más pequeños de la ludoteca, tampoco mi labor se quedaba en ayudar, enseñar y guiar a los niños del apoyo escolar de primaria en sus estudios, sino que ahora también impartía clase de informática y de alfabetización a las [email protected] [email protected] del centro.

Después de contaros la labor que realizo como alumna en prácticas de este centro, os preguntaréis por qué mi vida dio un giro de 180º, y se resume todo ello en la sonrisa de los niños y las gracias que me regalan cada día sus madres, no solo por cuidar y enseñar a sus hijos. Sino por enseñarlas a [email protected] un idioma diferente, desconocido y complicado para [email protected], os contaría la sensación que es llegar a tu casa sabiendo que has ayudado, has enseñado, has cuidado y has jugado con estas personas que están solas en este país, que no tienen las mismas posibilidades que cualquiera de nosotros, pero es complicado de explicar, ni siquiera puedo definirlo, pero pienso... Y mi conclusión es que al fin y al cabo, son mi segunda familia y creerme me encanta poder hacerles sentir (o al menos intentarlo) que cada día que están “ en casa”, en su nueva casa.

Desde aquí os animo a todos a poder vivir esta experiencia y por supuesto a que descubráis esta sensación de la que os hablo. estoy segura de que cambiará vuestra vida.

Eva Castro Martín

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