Martes, 10 de diciembre de 2019

Un poco de pirronismo, por favor

En este mundo traidor,
nada es verdad, ni mentira,
Todo es según el color
del cristal con que se mira.

Ramón de Campoamor

          A lo largo de la historia siempre ha habido pensadores que se han cuestionado "las verdades objetivas".

          [Img #546603]Uno de los primeros testimonios y sin duda el más representativo de este pensamiento, es la obra de Sexto Empírico, "Esbozos Pirrónicos", escrita en el siglo II d.C. y que recoge el pensamiento de una escuela filosófica que tuvo su origen en las enseñanzas de Pirrón de Elide, filósofo que vivió entre los siglos IV y III a. C. Los seguidores de Pirrón se autodenominaron "pirrónicos" o "escépticos". Aunque este último término no empezó a usarse hasta el siglo I d.C.

          Hoy día, tenemos, en general, una idea bastante distorsionada de lo que el término escéptico representa, o lo que la escuela escéptica predicaba. Esta escuela estaba abierta a toda forma de pensamiento, no descartaban la posibilidad de que el pensamiento de los demás fuera tan valido como el suyo y lo que hoy se considera una verdad inamovible, tal vez mañana no lo sea tanto. Todos los puntos de vista son dignos de consideración.

          Escépticos son "los que se dedican a observar" y "están abiertos a cualquier forma de pensamiento, sin aferrarse a ninguna".

          Según los escépticos la inteligencia humana no está preparada para entender la Verdad Absoluta. Este argumento quiso ser aprovechado por los católicos y utilizarlo contra los calvinistas quienes pretendían entender los misterios por medio de la razón.      Poco tiempo después, la Iglesia, se dio cuenta de lo relativamente fácil que era pasar del escepticismo al ateismo, y cambió de opinión. El pensamiento escéptico ya no interesaba y lo que durante un tiempo fue bueno, llegó a considerarse pernicioso, hasta el punto que todo lo que olía a escepticismo fue prohibido, incluso los Ensayos de Montaigne.

       Pero ¿Quién mejor que Sexto Empírico para decirnos cuales eran los fundamentos del escepticismo?

          En "Esbozos Pirrónicos" nos lo aclara:

"… el fundamento de la construcción escéptica es ante todo que a cada proposición se le opone otra proposición de igual validez. A partir de eso, en efecto, esperamos llegar a no dogmatizar".

          No dogmatizar. Esa es la cuestión y el punto al que quería llegar. Hoy estamos viendo cómo el dogmatismo es en muchas ocasiones, no siempre, el germen y caldo de cultivo idóneo para llegar al fanatismo, que es la causa de muchos de los males que aqueja este mundo. Fanáticos, que no admiten más verdad que la suya, pero no se conforman con eso, no, piensan que todo aquel que está fuera de sus ideas es un peligro, es alguien al que hay que convencer o eliminar, y la vía del convencimiento no es el diálogo, no es enseñar de forma pacífica y amistosa, no es exponer sus ideas y oír las del otro, no. Su sistema es por medio de la fuerza, de la violencia, todo vale con tal de imponer mi pensamiento.

          Pero sigamos escuchando a Sexto, pobre de él si tuviera que decir esto en algunos sitios del mundo actual; "…si la Razón es tan engañosa que casi nos arrebata hasta lo que percibimos por nuestros ojos, ¿cómo no habrá que mirarla con recelo en las cosas no evidentes, para no precipitarnos cuando las seguimos?".

          Parece mentira, que estos pensamientos surgieran hace más de dos mil años, y que aún haya personas que no se han enterado de que la verdad no tiene por qué ser la suya, que la verdad es patrimonio de toda la humanidad, que cada cual tenemos una parte de ella, que nadie tiene su monopolio, que todos tenemos derecho a opinar libremente, que el pensamiento, la idea del otro es tan válida como la nuestra.

          Esta escuela, esta forma de pensar, no fue una idea pasajera de unos locos que vivieron en este mundo hace dos mil años y que terminó cuando ellos desaparecieron. Si hubiera sido así, podrimos pensar que esta filosofía carece de interés, pues nadie la ha vuelto a tener en cuenta.

          Pero ocurrió todo lo contrario, este pensamiento tuvo gran influencia en la filosofía moderna, tanto es así, que algunos estudiosos han considerado a Sexto Empírico como el padre del pensamiento moderno. El mismo Descartes mostró especial interés en la obra de Sexto, la cual llegó a ocupar un lugar preeminente en la sociedad culta francesa de la primera mitad del siglo XVII, a ello colaboró, de forma decisiva, los Ensayos de Montaigne, quien fue un gran estudioso y entusiasta de la obra de Sexto Empírico.

          Con todo esto lo que pretendo manifestar es que debemos ser un poco más humildes a la hora de defender nuestras ideas. Hay que pensar que el otro está tan convencido de las suyas, como nosotros de las nuestras. Y si es así ¿por qué no puede ser que la razón esté de parte del otro?, o lo que es más probable, que la razón esté repartida, no sólo entre las dos partes, sino entre una tercera y una cuarta y otra más. Por lo tanto lo más inteligente será escuchar, con la máxima atención e interés, a todas las partes, interés y atención que solicitaremos para nuestras propuestas. Con ello todos saldremos enriquecidos.

          ¿Te imaginas, amigo lector, cómo sería este mundo si los prepotentes políticos pusieran en práctica esta filosofía?