Sábado, 31 de octubre de 2020

Noticias

Llevábamos tiempo sin que fueran noticia los tontos de capirote, esos idiotas que se dedican a pintarrajear las paredes, al parecer diversión única porque no saben hacer otra cosa y la inteligencia no les llega más allá. Pero en los últimos días, cuando recorres las calles la ciudad parece más sucia, proliferan los feos trazos y las estúpidas firmas de esos gamberros de medio pelo. Habíamos observado no con cierta complacencia que los servicios municipales, de aquí a una parte y que sirva de precedente, procedían a pintar esas singulares y siempre horrendas cajas o armarios eléctricos que tanto proliferan en la ciudad; flor de un día, amigos, pueden más ellos.

[Img #538212]Pero pueden más porque no sacudimos estopa en condiciones, sin daño físico por supuesto, referido lo de estopa a la multa en euros y en cuantía suficiente para que a estos bobelas que andan sueltos por ahí a su antojo se le quiten las ganas de creerse un Dalí cualquiera. Un ciudadano me preguntaba la otra mañana por las cámaras de vigilancia, si a través de esos aparatitos han cogido in fraganti a algunos de estos individuos o si no sirven para nada y son un trasto más; y si no podría ser lícito conocer la cara de los gamberros que se dedican a estos menesteres para señalarlos con el dedo según pasan.

Sin embargo, otra noticia sorprendente nos ha llamado la atención esta semana, dejando a un lado el desgobierno que se nos viene encima y del que sin duda tendremos que hablar. El presidente de la Diputación de Salamanca renuncia a la dedicación exclusiva, es decir que va a ir por su despacho en el palacio de la Salina de vez en cuando -es una posibilidad ya que la nota de prensa no lo explica de manera suficiente- o renuncia a su soldada porque recibe otra más suculenta del Senado. Albricias, al fin en este país nuestro comienzan a funcionar las incompatibilidades también para los políticos. Aunque muchas veces hemos dicho que ese no es el camino, es mucho más sencillo, un puesto una persona; no se puede ser alcalde y diputado, ni presidente y senador, en definitiva detentar dos cargos a la vez, porque está demostrado que no realizan bien ninguno de las dos, no los atienden debidamente. En misa y repicando.