Domingo, 8 de diciembre de 2019

Ambición

[Img #535406]Necesaria para crecer. Imprescindible para mejorar. Ir a más, dar mejores resultados año a año, superarse y hacer ver un avance progresivo. Motivar, motivarse y sembrar motivación lleva a crecer. Impartir ambición es el reto de nuestra sociedad. Todo lo que signifique motivación está lejos del conformismo, de la complacencia y del estancamiento.

Ambición es lo que se ve que falta en la sociedad del siglo XXI. Los líderes de las civilizaciones que más crecieron: griegos, persas, romanos, cartaginenses y los navegantes españoles son ejemplo de ambición. No hay que estudiarlos, hay que tomarlos como ejemplo. Debemos trasmitir a nuestros herederos la necesidad de ambicionar ser mejores. Los resultados no llegan por un título, si no que deben ser el premio del pasado y la antesala del éxito.

Cada día leemos que los resultados empresariales, los de la economía de un país, los académicos de una universidad, los de cualquier índole, deben superar a los anteriores de los que haya registros. Vivimos en un crecimiento continuo y se debe a que la acción humana, la cooperación, el trabajo en equipo, la suma de individualidades deben compartir la ambición por mejorar lo logrado. Debe sembrarse ambición por mejorar, por perfeccionar, por innovar, por crecer para aportar a la comunidad humana más valor.

Sin embargo, ambición es una palabra tabú. Está vinculada a una competición mal entendida, mal diseñada y mal aplicada. Aquellos que no han deseado que se desarrollara una competición por conseguir un mayor grado de desarrollo, que estaban interesados en mantener un nivel bajo donde ellos fueran quien marcaran el listón, envilecieron la palabra. A cambio, se han diseñado títulos que trataran de generar la ambición a la inversa. Trataban de motivar a aquellos a los que se le ponía el título a, cuando menos, mantenerlo. Se daba el reconocimiento previo al mérito. Si no, a cambio de qué se auto asignó a las universidades españolas los títulos de “Campus de Excelencia”. ¿Cuántos premios Nobel han surgido de ellas? Se pueden dar aprobados por el simple hecho de aprobar, de dejar pasar. Echan al mercado zombis con títulos bajo el brazo que no indican nada más que el paso obligado por una parte del sistema. Cribar no sólo es un proceso que hará el mercado laboral, servirá para que cada uno pueda encontrar el espacio que mejor ambicione y que le convierta en un gran profesional. 

Actualmente, cuando grandes empresas están cayendo o poco a poco perdiendo su “tirón” están empezando a cambiar el timonel. Pescanova ficha a uno de los máximos responsables de Campofrío. Bernardo Hernández, hasta ahora el único español en la cúpula de Google, se ha lanzado al apoyo de ideas emprendedoras. Business Angel denominado por otros, lo que pide a los emprendedores a los que quiere apoyar es “competitividad”, otro sinónimo de ambición. En una reciente entrevista también hablaba de la “no paralización” de emprendedor ante su proyecto, es decir, que se mantenga siempre activo a seguir creciendo, mejorando y ambicionando. La ambición no es mala, nos hace crecer y derrocar miedos y a quienes los infunden.

Emprendamos, ambicionemos, apoyemos a emprendedores, apoyemos la ambición.